Durante la clausura de la tercera generación de 2026, realizada en el Teatro de la Ciudad, la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, informó que cada beneficiaria recibe 25 mil pesos para iniciar o fortalecer un proyecto productivo. El esquema forma parte del Programa de Autonomía Económica de las Mujeres y combina el apoyo financiero con capacitación en áreas como finanzas, contabilidad, mercadotecnia, liderazgo, derechos, inteligencia artificial y autoestima.
De acuerdo con el Gobierno capitalino, el programa tiene como objetivo atender algunas de las condiciones que históricamente han limitado la autonomía económica de las mujeres, entre ellas la dependencia financiera, la desigual distribución de las labores de cuidado y las dificultades para acceder a mecanismos tradicionales de financiamiento. Bajo este modelo, el capital semilla busca evitar que las emprendedoras comiencen sus proyectos con una deuda.
La administración capitalina señaló que, además de las 4 mil mujeres que han recibido recursos durante este año, alrededor de 100 mil han concluido procesos de formación relacionados con economía y desarrollo de capacidades. El reto, sin embargo, será medir cuántos de los negocios apoyados permanecen activos, generan ingresos suficientes y consiguen consolidarse una vez concluida la etapa inicial de acompañamiento.
La coordinadora general del programa Capital Semilla, María Elena Esparza Guevara, detalló que las dos primeras generaciones reúnen a 2 mil 831 emprendedoras que recibieron un estímulo único de 25 mil pesos y posteriormente pudieron acceder a microcréditos mediante una alianza con el Fondo para el Desarrollo Social de la Ciudad de México (Fondeso). Para la tercera generación se incorporaron mil 109 mujeres.
Según los datos proporcionados por las autoridades, 19 por ciento de las integrantes de esta tercera generación viven en Territorios de Paz; 15 por ciento son afrodescendientes o pertenecen a comunidades indígenas y pueblos originarios, y 14 por ciento son adultas mayores. El programa también contempla a madres buscadoras y mujeres que estuvieron privadas de la libertad, con el propósito de favorecer su reinserción económica.
La estrategia incorpora además una segunda etapa para mujeres que ya cuentan con un negocio y requieren recursos adicionales para fortalecerlo. En este componente se contemplan financiamientos de entre 10 mil y 100 mil pesos, con la expectativa de que los proyectos que superen la fase inicial puedan avanzar hacia esquemas de financiamiento de mayor alcance.
Brugada sostuvo que el objetivo no es limitar el programa a la entrega de recursos, sino acompañar a las beneficiarias en la construcción de capacidades que les permitan administrar y hacer crecer sus negocios. La mandataria planteó incluso que el propio Gobierno capitalino pueda convertirse en un posible comprador de bienes y servicios producidos por las emprendedoras, además de facilitar procesos de formalización y vinculación con el sistema financiero.
Entre las historias presentadas por el Gobierno capitalino se encuentran las de mujeres que desarrollarán negocios de alimentos, talleres mecánicos, venta de ropa y accesorios, carpintería y producción artesanal. Para las autoridades, estos casos también muestran una diversificación de actividades que tradicionalmente han estado marcadas por estereotipos de género.
La secretaria de las Mujeres, Daptnhe Cuevas Ortiz, señaló que otro de los componentes centrales del programa es la creación de redes y el desarrollo de habilidades, además del respaldo financiero. La funcionaria sostuvo que persisten dificultades para que las mujeres accedan a créditos de la banca tradicional, pese a su participación y cumplimiento en esquemas de pago.
El Gobierno de la Ciudad de México también anunció la intención de organizar una feria para que las beneficiarias puedan exhibir y comercializar sus productos en espacios públicos como el Zócalo, el Monumento a la Revolución o la Magdalena Mixiuhca. La medida buscaría ampliar los canales de comercialización, uno de los principales desafíos para pequeños emprendimientos que dependen de mercados locales.
Más allá del número de beneficiarias y del monto destinado, el principal desafío para el programa será garantizar que el capital inicial se traduzca en proyectos económicamente viables y con capacidad de permanencia. La capacitación, el acceso posterior al crédito, la comercialización y la incorporación a mercados formales serán factores determinantes para evaluar sus resultados en el mediano plazo.
Con esta estrategia, la administración de Clara Brugada busca colocar la autonomía económica de las mujeres como uno de los componentes de su política social y de igualdad. El programa representa una intervención pública relevante por su alcance y enfoque, aunque sus resultados deberán medirse no sólo por los recursos entregados, sino por la permanencia de los negocios, la generación efectiva de ingresos y la reducción de las brechas de acceso al financiamiento.
Fuentes: Gobierno de la Ciudad de México, Secretaría de las Mujeres de la Ciudad de México y Fondo para el Desarrollo Social de la Ciudad de México (Fondeso).

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