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  • La cuenta de Cuautla

    La cuenta de Cuautla

     

    El feminicidio no es en México un crimen aislado: es el retrato de un Estado que abdicó de proteger a sus mujeres. La noche del 12 de septiembre, una estudiante española de 21 años, de intercambio en la UAEM, fue asesinada con arma blanca en la Casa de la Cultura de Cuautla, a donde —según testigos citados por la prensa— entró huyendo de su agresor. La Fiscalía de Morelos investiga el caso como feminicidio y, al cierre de esta columna estaba detenido un presunto responsable identificado como Francisco Javir “N”, alias El Trompas, aunque el fiscal Fernando Blumenkron ha asegurado que se agotarán todas las líneas de investigación.

    Las cifras oficiales impiden hablar de un hecho aislado. El SESNSP registró 21 feminicidios en Morelos entre enero y julio de 2026: la segunda tasa más alta del país, con 1.97 por cada 100 mil mujeres. Cuatro de las víctimas eran alumnas de la UAEM. Conteos periodísticos suman ya más de 420 feminicidios en el país este año, por encima del corte oficial de 382 a julio.

    Todo ocurrió, además, en el municipio más vigilado de Morelos. La gobernadora Margarita González Saravia ha presumido el Plan Cuautla —ordenado desde Palacio Nacional—, el Operativo Enjambre, 394 elementos desplegados en 14 colonias, 119 detenidos en una semana y 240 millones de pesos en obras. Nada impidió que una joven fuera perseguida y asesinada dentro de un edificio público, en un municipio con Alerta de Violencia de Género vigente, como otros siete del estado. Su gobierno celebra que el homicidio doloso cayó 51 por ciento; el feminicidio, en cambio, sumó cinco casos tan solo en julio. Los operativos persiguen extorsionadores; a las mujeres las siguen matando.

    Y después del Mundial volvimos a la realidad

    Durante junio y julio, México se miró en el espejo amable del Mundial. La fiesta mitigó, ante millones de visitantes y televidentes, la percepción de país inseguro. La derrama quedó corta: 2,543 millones de dólares, 0.12 por ciento del PIB según Deloitte, lejos de los 5.5 millones de turistas adicionales que soñó Sectur. Pero lo ganado era intangible y valioso: reputación. Bastó un feminicidio en Cuautla para dilapidarla. La Universidad de Granada ya suspendió sus intercambios con la UAEM: la primera desinversión.

    España es el segundo inversionista en México, con un acumulado superior a 68,800 millones de euros y más de 20 mil millones de dólares comprometidos aún sin materializar. BBVA lo advirtió sin eufemismos: la inseguridad puede descarrilar al país. En Morelos, la huella española es casi testimonial —un intercambio comercial de apenas 34 millones de dólares— y así seguirá mientras el estado sea noticia por sus muertas.

    A la gobernadora no le faltan soldados ni presupuesto: le falta entender que la coordinación con la Federación no es una fotografía en la mañanera, sino una convicción que se ejecuta. Cuautla no se aísla del contexto nacional; lo que ahí se decide —o se omite— se cobra en la reputación y en la cartera de todo el país. Que gobierne como si lo supiera.

    En otras cosas de Política y negocios

    Mientras tanto, el ecosistema financiero afina su brújula: Finnosummit celebra su décima edición este 23 y 24 de septiembre, en un momento clave para el sector en México. La agenda desborda a la banca y a las fintech, pues abordará el impacto de la inteligencia artificial, la identidad digital, la ciberseguridad, los pagos y las finanzas embebidas en sectores como retail, logística y salud, con la mira puesta en las tecnologías que marcarán la recta final del año y en las alianzas capaces de acelerar su adopción. Entre los participantes estará Iñigo Castillo, gerente general para Latinoamérica de Incode, quien conversará sobre el desafío de crecer el crédito digital sin sacrificar seguridad ni experiencia, echando mano de soluciones que mitiguen los deepfakes y los fraudes sintéticos, bajo una premisa que conecta con el hilo de esta columna: la inclusión financiera necesita infraestructura de confianza para escalar. Y la confianza, ya se vio en Cuautla, cuesta años construirla y una sola noche perderla.

    Nota tomada de

    https://www.ejecentral.com.mx/opinion/la-cuenta-de-cuautla#:~:text=El%20feminicidio%20no,sola%20noche%20perderla.

  • Doble nacionalidad: La sospecha como punto de partida

    Doble nacionalidad: La sospecha como punto de partida

    La Jabalinada Por Bruno Cortés

    La reforma sobre doble nacionalidad no sanciona la deslealtad, que ya es delito: sanciona ser binacional antes de gobernar.

    La Cámara de Diputados aprobó el 22 de septiembre la reforma de la presidenta Claudia Sheinbaum que obliga a quien aspire a la Presidencia, a una gubernatura o a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México a renunciar a cualquier nacionalidad distinta de la mexicana antes de registrarse como candidato. Pasó con 344 votos en lo general, se desecharon las 226 reservas y ahora le toca al Senado. Si completa su camino, regirá desde el proceso electoral de 2028.

    El discurso oficial es sencillo: quien gobierna debe tener un solo interés, el de México. Nadie discute eso. Lo que discuto es el método. Con esta reforma se castiga la condición, no la conducta.

    La sospecha como punto de partida

    La Presidenta lo dijo sin rodeos al presentar la iniciativa: cuando alguien tiene doble nacionalidad, «no está claro que su interés supremo sea el interés nacional». Ahí está el fondo del asunto. No se acusa a nadie de nada concreto; se presume deslealtad por una condición jurídica. Es legislar presumiendo culpa.

    Y la deslealtad ya tiene castigo. Todo servidor público protesta guardar y hacer guardar la Constitución. El Código Penal Federal tipifica la traición a la patria. Existen el juicio político, la responsabilidad administrativa y los tratados internacionales que obligan al Estado mexicano. Un gobernador que sirva a intereses extranjeros puede ser juzgado con las leyes que ya tenemos, tenga uno, dos o tres pasaportes. La reforma no agrega una herramienta contra la conducta desleal; agrega una sospecha anticipada contra una categoría de personas.

    La propia Presidenta reconoció que ha habido gobernantes con una sola nacionalidad que abrieron la puerta a la injerencia. La historia reciente lo confirma con creces: los gobernadores prófugos, procesados y encarcelados de las últimas décadas eran mexicanos y nada más. El pasaporte nunca fue el problema.

    El votante sale sobrando

    La segunda consecuencia es más delicada. La doble nacionalidad de un aspirante no es un secreto: se puede conocer, debatir y ponderar en campaña. Si un electorado sabe que su candidato es binacional y aun así le da el voto, esa es la confianza ciudadana que la democracia debería respetar. La reforma decide antes que el elector. Sustituye la confianza del votante por la sospecha del Estado.

    Toda restricción a los derechos políticos tiene que demostrar que es necesaria y proporcional. Es el estándar que fijó la Corte Interamericana, por cierto, en un caso contra México. Esta reforma no lo demuestra: parte de una presunción y la eleva a requisito constitucional. Y cuando una ley tiene nombre y apellido, como admitió en tribuna una diputada de Morena, deja de ser norma general para convertirse en instrumento de coyuntura.

    Ni siquiera cierra la puerta

    Hay algo más. El gobierno propone que la renuncia se acredite ante autoridades mexicanas, con un procedimiento que todavía no conocemos. Pero México no puede quitarle a nadie la ciudadanía estadounidense: Washington solo reconoce la renuncia hecha ante sus propias autoridades. Si el trámite se queda en una declaración ante el INE, el candidato será «solo mexicano» en San Lázaro y seguirá siendo estadounidense en Washington.

    Y aun si la renuncia fuera plena, la injerencia no viaja en pasaporte. Viaja en dólares. Lo vimos en junio de 2025 con CIBanco, Intercam y Vector: bastó un señalamiento del Tesoro estadounidense para que el sistema financiero mexicano se acomodara, sin que importara la nacionalidad de ningún funcionario. La economía mundial opera en dólares, y esa dependencia alcanza por igual a gobernantes con una o con dos nacionalidades.

    Lo que está en juego

    Millones de mexicanos adquirieron otra nacionalidad por necesidad: se fueron a trabajar y desde fuera sostienen a sus familias y buena parte de la economía del país. A ellos se les aplaude cada vez que llegan las remesas. Con esta reforma se les dice que, si aspiran a gobernar, su identidad binacional los vuelve sospechosos.

    El Senado tiene la oportunidad de corregir. Si el objetivo es proteger la soberanía, que se persiga la conducta desleal con las leyes que ya existen y que se deje al ciudadano decidir en quién confía. Lo contrario manda un mensaje peligroso: que en México se puede perder un derecho no por lo que hiciste, sino por lo que eres.