Categoría: Experiencia gourmet

  • Mole de caderas 2026: por qué este platillo tradicional cuesta hasta 940 pesos en Puebla

    Mole de caderas 2026: por qué este platillo tradicional cuesta hasta 940 pesos en Puebla

    Lo que alguna vez fue una preparación vinculada con el aprovechamiento de las piezas menos apreciadas del chivo hoy ocupa un lugar destacado en la gastronomía mexicana. El mole de caderas, también conocido como huaxmole, puede costar hasta 940 pesos por plato durante la temporada de 2026 en Puebla, una cifra que refleja tanto su creciente valor gastronómico como las diferencias entre los métodos de crianza del ganado.

    Cada año, durante octubre y las semanas posteriores, ciudades como Tehuacán, Puebla, y Huajuapan de León, Oaxaca, celebran una tradición culinaria ligada a la ganadería, el pastoreo y la histórica matanza de chivos en la región Mixteca. En esta temporada, las caderas y los espinazos se convierten en el ingrediente principal de un caldo rojizo, intenso y aromático, preparado con chiles, hierbas y otros productos regionales.

    A diferencia de otros moles mexicanos, esta receta no se caracteriza por una salsa espesa. Su esencia está en el caldo, el sabor de la carne adherida al hueso y la combinación de ingredientes que aportan profundidad y notas herbales. Es una preparación que depende de la calidad de sus materias primas y de una tradición transmitida entre generaciones.

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    En Puebla, los precios reportados para esta temporada van de 550 a 940 pesos por porción, según el establecimiento y el tipo de chivo empleado. La diferencia puede ser considerable incluso entre restaurantes que ofrecen el mismo platillo bajo el nombre de mole de caderas.

    En el mercado 16 de Marzo, en Tehuacán, algunas fondas ofrecen porciones de entre 550 y 600 pesos. En contraste, los restaurantes de la capital poblana pueden manejar precios más elevados, especialmente cuando utilizan carne procedente de la matanza tradicional.

    Uno de los ejemplos es El Burladero, que anunció el platillo con chivo de matanza tradicional a 940 pesos, frente a los 790 pesos reportados en 2025. La diferencia representa un aumento de 150 pesos, equivalente a cerca de 19 por ciento.

    El Mural de los Poblanos, por su parte, presentó dos opciones para la temporada: 895 pesos por la versión tradicional y 695 pesos por la elaborada con chivo de engorda de la Mixteca poblana. La brecha de 200 pesos entre ambas preparaciones muestra que no todas las porciones tienen el mismo costo de producción.

    Estos precios corresponden a establecimientos específicos y no representan una tarifa general para toda la región. El costo final depende de cada negocio, la procedencia de la carne, el servicio y la preparación.

    ¿Por qué es tan caro el mole de caderas?

    El precio de este guiso se explica por varios factores. Uno de los principales es la crianza del ganado. El chivo destinado a la matanza tradicional sigue un proceso distinto al de los animales criados mediante sistemas de engorda, y esas diferencias pueden reflejarse en las características de la carne y en su disponibilidad.

    El pastoreo y la alimentación del ganado forman parte de la identidad de esta tradición culinaria. La crianza en las condiciones propias de la Mixteca, junto con el manejo del animal y la selección de las piezas, influye en el producto que llega a las cocinas.

    También interviene la temporalidad. Las caderas y los espinazos utilizados para preparar el guiso están vinculados con una temporada específica de matanza, por lo que su oferta no es equivalente a la de una carne disponible de manera constante durante todo el año. Cuando aumenta la demanda durante las celebraciones gastronómicas, la disponibilidad de las piezas se convierte en un factor importante para los restaurantes.

    A esto se suma el trabajo de preparación. El mole de caderas requiere tiempo para desarrollar su sabor, así como una combinación cuidadosa de chiles, hierbas y otros ingredientes regionales. El resultado depende de mantener el equilibrio entre el caldo, la carne y los aromas característicos de la receta.

    Por eso, aunque dos restaurantes anuncien mole de caderas, el plato puede variar de manera importante en precio y experiencia gastronómica. La procedencia del chivo, la receta, el tamaño de la porción y el tipo de establecimiento son elementos que conviene considerar antes de comparar costos.

    Una tradición que une a Puebla y Oaxaca

    El mole de caderas forma parte de la identidad culinaria de la Mixteca, una región que abarca territorios de Puebla y Oaxaca. Su historia está relacionada con las actividades ganaderas y las matanzas de chivos que se consolidaron en la época de las haciendas.

    En ese contexto, el aprovechamiento de distintas partes del animal dio origen a preparaciones que hoy se consideran representativas de la cocina regional. Las caderas y los espinazos, piezas fundamentales para este guiso, aportan sabor y textura al caldo, mientras que los chiles y las hierbas definen buena parte de su carácter.

    Tehuacán y Huajuapan de León se encuentran entre las localidades más vinculadas con esta tradición. Cada temporada, la preparación del mole de caderas impulsa reuniones familiares, visitas a restaurantes y actividades culturales que ponen en el centro los productos y conocimientos culinarios de la Mixteca.

    En Puebla, la temporada también se ha convertido en un atractivo turístico y gastronómico. Los restaurantes ofrecen distintas interpretaciones de la receta, desde las versiones más apegadas a la tradición hasta propuestas que destacan el origen de los ingredientes y las técnicas de preparación.

    Los chefs también reinterpretan el huaxmole

    La relevancia del mole de caderas ha impulsado colaboraciones entre cocineros y restaurantes de Puebla y Oaxaca. En Custodia Restaurante, ubicado dentro de Cartesiano Boutique & Wellness Hotel, en el Centro Histórico de Puebla, el chef Alan Sánchez prepara una versión con chivo de pastoreo, chiles costeños, guajes y hierbas silvestres.

    El establecimiento también ha reunido las versiones poblana y oaxaqueña del guiso en una colaboración con la cocinera Olga Cabrera. Este tipo de encuentros permite explorar las similitudes y diferencias entre las tradiciones culinarias de ambos estados, sin perder de vista la importancia del territorio y de los ingredientes locales.

    Estas propuestas muestran cómo una receta histórica puede conservar su identidad y, al mismo tiempo, encontrar nuevos espacios dentro de la gastronomía contemporánea. Para los comensales, también representan una oportunidad de conocer distintas interpretaciones de un platillo que no se limita a la temporada de restaurantes, sino que forma parte de la memoria alimentaria regional.

    La temporada también representa un impulso económico

    El mole de caderas tiene un impacto que va más allá de la cocina. La actividad beneficia a distintos sectores relacionados con la crianza de chivos, el comercio de ingredientes, los mercados, los restaurantes y el turismo gastronómico.

    La Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) en Puebla anticipó incrementos de entre 15 y 25 por ciento en los precios respecto al año anterior. Para 2026, el sector estima vender entre 70 mil y 75 mil platos, con una derrama económica superior a los 60 millones de pesos.

    Estas proyecciones dimensionan la importancia comercial de una tradición que durante unas semanas concentra la atención de habitantes y visitantes. No obstante, el desempeño de la temporada depende de factores como el costo de los insumos, la disponibilidad de carne y la demanda en los establecimientos participantes.

    En Oaxaca también se han difundido fechas y restaurantes que participan en las actividades de la temporada, aunque no se dispone de una lista oficial de precios comerciales de 2026 que permita realizar una comparación directa con Puebla.

    El contraste entre los relatos sobre el origen del mole de caderas y sus precios actuales resume parte de la transformación de la cocina tradicional mexicana. Una preparación relacionada con el aprovechamiento del ganado se ha convertido en un producto gastronómico de temporada, cuyo valor incorpora la historia, el trabajo de los productores, la disponibilidad de ingredientes y la experiencia de quienes lo preparan.

    Así, cada plato de huaxmole ofrece más que un caldo de sabor intenso: representa una tradición de la Mixteca que continúa vigente y que, año con año, encuentra nuevas formas de llegar a la mesa.

  • Pan de muerto exótico, chocolate artesanal y café: el festival que llega a la Roma Norte este fin de semana

    Pan de muerto exótico, chocolate artesanal y café: el festival que llega a la Roma Norte este fin de semana

    El pan de muerto vuelve a convertirse en el protagonista de la temporada en la Ciudad de México con una propuesta que combina recetas tradicionales, sabores poco convencionales, chocolate caliente y café artesanal. El Festival Artesanal de Café, Chocolate y más, edición Pan de Muerto 2026, reunirá a productores de distintas regiones del país durante un fin de semana dedicado a la gastronomía, las artesanías y las celebraciones del Día de Muertos.

    La cita será el sábado 17 y el domingo 18 de octubre, de 10:00 a 19:00 horas, en Jalapa 38, en la colonia Roma Norte, alcaldía Cuauhtémoc. La entrada será gratuita, aunque los alimentos, bebidas y productos de cada expositor tendrán precios propios.

    Con más de 100 expositores y propuestas provenientes de 12 estados de la República, el encuentro busca ofrecer una experiencia que va más allá de comprar pan dulce. Los visitantes podrán probar variedades regionales, descubrir combinaciones originales, participar en talleres y recorrer espacios decorados con motivos de la temporada.

    Pan de muerto tradicional y sabores fuera de lo común

    El pan de muerto será la principal atracción del festival, con alternativas que van desde las versiones clásicas cubiertas de azúcar hasta piezas rellenas y preparaciones experimentales.

    Entre las propuestas destaca un pan de color oscuro elaborado con ceniza de totomoxtle, la hoja seca que envuelve a la mazorca de maíz. Este ingrediente se utiliza en distintas preparaciones de la cocina tradicional mexicana y aporta características particulares de color y sabor.

    La oferta también incluirá variedades procedentes de Puebla, Oaxaca, Guerrero y Guanajuato, estados que conservan distintas tradiciones panaderas para las celebraciones de Día de Muertos. Dependiendo de la receta, los asistentes podrán encontrar panes con ajonjolí, rellenos de crema, chocolate o mermelada, además de diferencias en la forma, la textura y los ingredientes.

    Estas variaciones muestran cómo una misma tradición adquiere características propias en cada región. Aunque el pan de muerto suele asociarse con una pieza dulce decorada con figuras que representan huesos, existen numerosas versiones locales que responden a las costumbres familiares y a los ingredientes disponibles en cada comunidad.

    Para quienes disfrutan probar sabores nuevos, el festival ofrece la oportunidad de comparar recetas y descubrir preparaciones que no siempre se encuentran en las panaderías comerciales.

    Chocolate molido en metate, café y productos artesanales

    El recorrido gastronómico tendrá dos acompañantes indispensables: el café y el chocolate caliente. Ambas bebidas estarán disponibles junto con una variedad de productos elaborados por productores artesanales.

    Una de las actividades previstas será un taller de elaboración de cacao en metate, técnica tradicional que consiste en moler los granos mediante una piedra de superficie cóncava y un rodillo también de piedra. Este procedimiento permite transformar el cacao en una pasta que puede utilizarse para preparar chocolate de mesa y bebidas.

    La actividad también ofrece una oportunidad para conocer una práctica culinaria de larga historia en México, donde el cacao ha tenido relevancia alimentaria, cultural y ceremonial desde la época prehispánica.

    Además de las bebidas, los puestos ofrecerán salsas, mermeladas, mantequillas, quesos artesanales, helados y dulces tradicionales. Así, quienes visiten el festival podrán llevarse productos para consumir en casa o encontrar ingredientes diferentes para acompañar sus comidas.

    La diversidad de expositores permitirá conocer propuestas de distintas regiones del país, con especial atención a los productos artesanales y a las preparaciones vinculadas con las tradiciones gastronómicas mexicanas.

    Tamales, cemitas poblanas y antojitos para completar el recorrido

    La oferta del festival también contempla opciones saladas para quienes quieran convertir la visita en una comida completa.

    Entre las preparaciones anunciadas se encuentran los tamales de chipilín y los tamales poblanos. El chipilín es una hierba comestible utilizada especialmente en la cocina del sureste mexicano, mientras que los tamales poblanos representan otra expresión regional de este platillo tradicional.

    También habrá cemitas poblanas, una de las especialidades más reconocidas de Puebla. Estas tortas se preparan con un pan característico cubierto de ajonjolí y suelen llevar milanesa, queso, aguacate, pápalo y chipotle.

    La propuesta gastronómica incluirá además choripanes de inspiración argentina, tortas de pollo con mole de San Pedro Atocpan y tortas de bacalao a la vizcaína. Esta combinación reúne sabores mexicanos y extranjeros en un mismo espacio, con alternativas para diferentes gustos.

    El mole de San Pedro Atocpan, localidad de la alcaldía Milpa Alta, es reconocido por su tradición productora y por la importancia de este platillo en la gastronomía capitalina. Por su parte, el bacalao a la vizcaína se relaciona especialmente con las celebraciones de fin de año, aunque también aparece en otras propuestas gastronómicas.

    La variedad de opciones permitirá alternar entre preparaciones dulces y saladas durante el recorrido, además de descubrir productos que pueden comprarse para llevar.

    Talleres para decorar galletas y crear catrinas

    El Festival Artesanal de Café, Chocolate y más también tendrá actividades recreativas para quienes quieran participar en algo más que la degustación de alimentos.

    Entre las opciones anunciadas se encuentran un taller para decorar galletas y otro para pintar cerámica con motivos de catrinas, figuras que se han convertido en uno de los símbolos visuales más reconocibles del Día de Muertos.

    La catrina tiene su origen en la obra del ilustrador mexicano José Guadalupe Posada y posteriormente adquirió gran popularidad como representación de la muerte dentro de la cultura mexicana. Su presencia en las celebraciones actuales combina elementos artísticos, humor y referencias a las tradiciones funerarias.

    El programa también contempla música en vivo durante ambas jornadas, con el propósito de acompañar el recorrido por los puestos gastronómicos y artesanales.

    Otra de las actividades anunciadas es una muestra de mamás porteadoras, relacionada con el uso de portabebés para transportar a los pequeños. Esta propuesta amplía el carácter familiar del encuentro y ofrece otra alternativa para quienes buscan actividades accesibles para distintas edades.

    Los asistentes podrán combinar los talleres con la degustación de alimentos y bebidas, aunque conviene consultar directamente con los organizadores si alguna actividad tiene requisitos particulares o disponibilidad limitada.

    Fecha, horario y ubicación del festival de pan de muerto

    El encuentro se realizará durante dos días en el recinto ubicado en Jalapa 38, colonia Roma Norte, en la alcaldía Cuauhtémoc de la Ciudad de México.

    <box gap={3}> <row align=start gap={3}> <box background=»surface-secondary» radius=»lg» size=»44px» align=center justify=center> <icon name=»calendar-days» size=»xl»/> </box> <box flex=»1″ gap={1}> **Fechas**

      Sábado 17 y domingo 18 de octubre de 2026.
    </box>

    </row> <row align=start gap={3}> <box background=»surface-secondary» radius=»lg» size=»44px» align=center justify=center> <icon name=»clock» size=»xl»/> </box> <box flex=»1″ gap={1}> **Horario**

      De 10:00 a 19:00 horas, ambos días.
    </box>

    </row> <row align=start gap={3}> <box background=»surface-secondary» radius=»lg» size=»44px» align=center justify=center> <icon name=»map-pin» size=»xl»/> </box> <box flex=»1″ gap={1}> **Sede**

      Jalapa 38, colonia Roma Norte, alcaldía Cuauhtémoc, Ciudad de México.
    </box>

    </row> <row align=start gap={3}> <box background=»surface-secondary» radius=»lg» size=»44px» align=center justify=center> <icon name=»ticket» size=»xl»/> </box> <box flex=»1″ gap={1}> **Entrada**

      Gratuita. Los alimentos, las bebidas, las artesanías y los productos se pagan por separado.
    </box>

    </row> </box>

    El recinto contará con tres patios distribuidos entre los expositores y dos zonas gastronómicas. La organización prevé espacios para recorrer los puestos, conocer productos y probar las especialidades preparadas para esta edición.

    Además, el festival tendrá una dinámica de rifa para quienes realicen compras por 200 pesos. Según la información difundida, habrá un sorteo diario con productos de los expositores, entre ellos cafeteras.

    Debido a que cada puesto establece sus propios precios, el gasto dependerá de los productos elegidos y de la cantidad de alimentos o bebidas que se consuman. La entrada gratuita permite visitar el encuentro sin pagar boleto, incluso si se desea recorrer los espacios antes de decidir qué comprar.

    Otros festivales de café, chocolate y pan de muerto en la CDMX

    El encuentro de Roma Norte forma parte de una agenda más amplia de actividades gastronómicas vinculadas con el Día de Muertos.

    A principios de octubre, el Museo Nacional de las Culturas Populares, en Coyoacán, albergó una edición especial del Festival del Café y Chocolate, con decenas de expositores y productos como cacao, bebidas calientes, pan de muerto y calaveritas de chocolate y azúcar.

    También está prevista una edición del Festival de Café, Chocolate y Pan de Muerto en el Tecnológico de Monterrey, campus Ciudad de México, con propuestas gastronómicas, café de distintas regiones, desfile de catrinas y música en vivo.

    Estas actividades se suman a los desfiles, las ofrendas y las exhibiciones que cada año forman parte de las celebraciones capitalinas. En conjunto, muestran cómo la gastronomía se convierte en una forma de acercarse a las tradiciones, conocer productos regionales y compartir experiencias durante octubre.

    Para quienes buscan un plan de fin de semana con sabores de temporada, el Festival Artesanal de Café, Chocolate y más ofrece una combinación de pan de muerto tradicional y experimental, bebidas calientes, antojitos mexicanos y actividades culturales en una de las colonias más concurridas de la ciudad.

  • Pan de muerto con lavanda, guayaba y hasta hamburguesas: el festival que toma el Centro Histórico

    Pan de muerto con lavanda, guayaba y hasta hamburguesas: el festival que toma el Centro Histórico

    El pan de muerto vuelve a ser protagonista en el Centro Histórico de la Ciudad de México, pero esta vez llega acompañado de una buena dosis de creatividad gastronómica. El Festival de Pan de Muerto del Museo Kaluz celebrará su sexta edición con 13 proyectos participantes, la cifra más alta desde que nació el encuentro, y una oferta que va desde las preparaciones tradicionales con azahar y naranja hasta propuestas con lavanda, guayaba, cacao, hoja santa y calabaza.

    La cita será el 3 y 4 de octubre de 2026 en la terraza del Café del Museo Kaluz, donde los asistentes podrán recorrer los diferentes espacios de degustación, probar creaciones de temporada y participar en actividades relacionadas con una de las tradiciones gastronómicas más reconocibles de México. La experiencia también incorpora bebidas como mezcal, pulque y vino, además de un taller para elaborar un mini pan de muerto y llevárselo recién horneado.

    La edición de este año destaca especialmente por la diversidad de propuestas. El encuentro reúne a Meyvi Helados, M.A.N.S.I.O., El Gringo Naco, Pastelería Mallorca México, Elizondo Pastelerías, Le Crois, Mater, Miel Me Sabe, Consuelo Panadería, Restaurante Matisse, Legión de Pan, Kuchen x Las Reliquias y El Pan de María – María 138.

    La idea del festival no consiste únicamente en reunir panaderías para vender sus productos, sino en convertir el pan de muerto en un punto de encuentro para distintas interpretaciones culinarias. Por eso, junto a las versiones que respetan los sabores clásicos, aparecen combinaciones que experimentan con ingredientes de temporada y preparaciones poco habituales.

    Entre las propuestas más llamativas está la de El Gringo Naco, que presenta la Ofrenda Burger, una hamburguesa preparada con pan de muerto, carne, cebollas caramelizadas, queso suizo y una mermelada de tocino con maple, bourbon y balsámico. El proyecto también lleva una Ofrenda Calabaza, elaborada con carne Wagyu, chutney de calabaza con piloncillo y Dr. Pepper, tocino y queso de cabra con ceniza.

    El pan de muerto también cambia de formato con Meyvi Helados, que lo convierte en un helado coronado con una pequeña pieza horneada. Por su parte, M.A.N.S.I.O. presenta las creaciones Xibalbá y Mictlán, en las que aparecen ingredientes como guayaba, papaya, hoja santa, cacao y chile.

    La experimentación continúa con Miel Me Sabe, que prepara un pan infusionado con café de olla y relleno de guayaba y camote. Legión de Pan propone combinaciones de guayaba con queso crema, mascarpone con fresas y camote con pinole rosado, mientras que Consuelo Pan de Madre incorpora calabaza de Castilla horneada a la masa y un glaseado ligero de dulce de calabaza.

    Otros participantes optan por innovar desde diferentes ángulos. Elizondo Pastelerías, por ejemplo, acompaña su propuesta con una caja en forma de ataúd, mientras que Le Crois lleva su propia interpretación elaborada con masa madre y también una versión utilizada como hamburguesa.

    Pero no todo será experimentación. Quienes prefieran los sabores asociados tradicionalmente con esta temporada también encontrarán alternativas. Restaurante Matisse presenta un pan de miga esponjosa con mantequilla, azahar y naranja; Mallorca apuesta por un brioche de doble capa de mantequilla, y Mater trabaja con fermentación natural de masa madre.

    La experiencia se extiende también a las bebidas. Terramelier presenta La Catrina, un licor inspirado en el pan de muerto, mientras que el Museo del Pulque y las Pulquerías ofrecerá degustaciones de pulques curados, entre ellos una variedad de pan de muerto y otras preparaciones de temporada. También participan Mezcal Destreza, Las Espirituosas y Vinos La Yedra, además de una colaboración especial con Nestlé que será revelada durante el festival.

    Uno de los atractivos para quienes quieran involucrarse más allá de la degustación será el taller de boleado. Los visitantes podrán preparar su propio mini pan de muerto y llevárselo recién horneado, una actividad pensada para acercar al público al proceso detrás de este alimento que cada año ocupa un lugar especial en las mesas mexicanas.

    También habrá una estación de aromas, diseñada para explorar el Día de Muertos desde una perspectiva sensorial. A esto se suma el regreso del Pasaporte Digital de Cata, una dinámica que convierte a los asistentes en jueces de las diferentes propuestas. A través de este formato podrán recorrer los stands y valorar aspectos como sabor, presentación, innovación y decoración.

    Quienes completen el recorrido podrán recibir el reconocimiento de Catador Oficial de Pan de Muerto del Museo Kaluz, una manera lúdica de convertir la visita en una especie de recorrido gastronómico por las distintas interpretaciones del tradicional pan.

    La evolución del festival también permite dimensionar cómo ha crecido el encuentro. En su tercera edición, realizada en 2023, participaron ocho expositores. Para 2024 fueron nueve proyectos, mientras que en 2025 el programa incorporó degustaciones de vino y mezcal, el taller para elaborar mini panes y una Coffee Party. En 2026, la cifra llega a 13 proyectos gastronómicos, el número más alto registrado hasta ahora.

    El crecimiento coincide con una tendencia cada vez más visible en la Ciudad de México: el pan de muerto aparece en cafeterías, restaurantes y panaderías desde semanas antes de la celebración del Día de Muertos y se ha convertido en un producto sobre el que chefs y panaderos experimentan con rellenos, masas, coberturas y combinaciones de sabores.

    Para esta edición, el festival tendrá cuatro horarios de acceso, de 10:00 a 12:00, de 12:00 a 14:00, de 14:00 a 16:00 y de 16:00 a 18:00 horas. Cada experiencia tendrá una duración aproximada de dos horas.

    El costo de entrada general será de 190 pesos y contempla el acceso al festival, el taller de boleado y las activaciones programadas. Los alimentos, bebidas y productos de los expositores se pagan por separado. El Pasaporte Digital de Cata también se adquiere aparte.

    El encuentro se realizará en la terraza del Café del Museo Kaluz, ubicado en avenida Hidalgo 85, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, a unos pasos de la Alameda Central y del Palacio de Bellas Artes. El recinto cuenta con acceso para personas usuarias de silla de ruedas y se recomienda una edad mínima de cuatro años para participar en las actividades; los menores de esa edad tienen acceso gratuito.

    Los boletos comenzaron a venderse el 22 de septiembre mediante el sitio del Museo Kaluz y la plataforma Fever. Algunas degustaciones ofrecidas por los expositores serán gratuitas, aunque estarán sujetas a disponibilidad durante las dos jornadas.

    Así, el Festival de Pan de Muerto vuelve a convertir una de las terrazas del Centro Histórico en un recorrido por los sabores del otoño mexicano. Entre panes tradicionales, helados, hamburguesas, cacao, frutas, especias, pulque y bebidas espirituosas, la sexta edición apuesta por mostrar que este clásico de Día de Muertos todavía tiene mucho espacio para reinventarse sin perder su vínculo con la temporada.

  • El Zócalo se llena de maíz: así será la Gran Elotiza Nacional en CDMX

    El Zócalo se llena de maíz: así será la Gran Elotiza Nacional en CDMX

    La Ciudad de México se prepara para celebrar al maíz con una jornada que tendrá como protagonista a uno de los antojitos más populares de la capital. La Gran Elotiza Nacional llegará al Zócalo el próximo 29 de septiembre, en el marco del Día Nacional del Maíz, con actividades que buscan acercar al público a la importancia cultural, gastronómica y comunitaria de este cultivo.

    Aunque el nombre del encuentro hace pensar inmediatamente en una gran celebración alrededor de los elotes, la propuesta será más amplia. Durante ocho horas, el corazón de la capital albergará juegos, dinámicas para las infancias, una exposición sobre las distintas formas de nombrar al maíz en lenguas indígenas, un mural interactivo y actividades relacionadas con recetas en las que este grano ocupa un lugar central.

    La jornada está planteada como un encuentro abierto a públicos de distintas edades, con espacios para conocer más sobre el maíz mientras se participa en actividades culturales y gastronómicas. La entrada será gratuita, por lo que cualquier persona podrá acercarse al Zócalo y recorrer las propuestas programadas.

    Del elote a la diversidad cultural del maíz

    De acuerdo con la convocatoria difundida por la Unidad de Culturas Vivas, Patrimonio Inmaterial e Interculturalidad (UCUVI), el programa estará organizado en cuatro grandes ejes.

    El primero estará dedicado a juegos y dinámicas, con actividades especialmente pensadas para acercar a niñas y niños al mundo del maíz de una manera entretenida. La intención es que el conocimiento sobre este cultivo no se limite a una explicación tradicional, sino que pueda descubrirse mediante experiencias participativas.

    Otro de los espacios estará dedicado a los nombres que recibe el maíz en diferentes lenguas indígenas de México. La exposición permitirá conocer la diversidad lingüística vinculada con un cultivo que forma parte de la historia y de las prácticas alimentarias de numerosos pueblos originarios.

    La actividad también contará con un mural interactivo, en el que los asistentes podrán dejar mensajes, dibujos y otras expresiones relacionadas con el maíz. La propuesta permitirá construir una pieza colectiva a partir de las aportaciones del público a lo largo de la jornada.

    El cuarto eje estará relacionado con recetas en las que el maíz es el ingrediente principal. Aunque la convocatoria no especifica cuáles serán los platillos que se presentarán, esta parte del programa busca mostrar la presencia del grano en distintas expresiones de la gastronomía mexicana.

    El cartel oficial también anuncia talleres y conferencias, aunque hasta ahora no se ha difundido un programa detallado con los horarios y temas específicos de cada una de estas actividades.

    Así, la Gran Elotiza Nacional no se limitará a una degustación de elotes, sino que utilizará este alimento como punto de partida para acercar al público a la historia, las lenguas, las tradiciones y los distintos usos que existen alrededor del maíz.

    ¿Quién organiza la Gran Elotiza Nacional?

    La celebración fue anunciada por la Unidad de Culturas Vivas, Patrimonio Inmaterial e Interculturalidad, en el marco del Día Nacional del Maíz. El cartel oficial muestra la participación de distintas instituciones federales y locales.

    Entre ellas aparecen la Secretaría de Agricultura, la Secretaría de Cultura, la Secretaría de Bienestar, Sembrando Vida y el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI). También participan el Gobierno de la Ciudad de México y la Secretaría del Medio Ambiente capitalina.

    De acuerdo con la publicación de UCUVI, el evento es organizado por AgriculturaMex, en coordinación con las instituciones que aparecen en el material de difusión.

    La participación de dependencias con responsabilidades distintas refleja las diferentes dimensiones que puede tener el maíz en México. Además de ser un cultivo fundamental para la alimentación, está relacionado con actividades agrícolas, prácticas ambientales, tradiciones comunitarias, lenguas indígenas y expresiones culturales.

    Por ello, la jornada en el Zócalo busca presentar el maíz desde diferentes perspectivas y no únicamente como un ingrediente de la cocina mexicana.

    Una celebración alrededor del Día Nacional del Maíz

    La fecha elegida para la Gran Elotiza Nacional coincide con el 29 de septiembre, Día Nacional del Maíz, por lo que la actividad forma parte de una serie de celebraciones que durante estos días colocan al grano en el centro de actividades culturales y gastronómicas en distintos puntos de la Ciudad de México.

    El maíz ocupa un lugar particular dentro de la alimentación mexicana. De él se obtienen productos presentes en la mesa cotidiana, como tortillas, tamales, tlacoyos y quesadillas, pero también preparaciones populares que se consumen directamente en calles, mercados y plazas, entre ellas los tradicionales elotes y esquites.

    En la capital, el elote preparado suele acompañarse con ingredientes como limón, chile, queso, mayonesa o crema, dependiendo de la preparación y de las preferencias de cada persona. Su presencia en la gastronomía urbana convierte a este alimento en un punto de encuentro entre las tradiciones agrícolas y la cocina popular contemporánea.

    La Gran Elotiza Nacional toma precisamente esa preparación como uno de sus elementos de convocatoria, pero amplía la conversación hacia el significado que tiene el maíz en diferentes comunidades y regiones del país.

    Fecha, horario y ubicación

    La Gran Elotiza Nacional se realizará el martes 29 de septiembre, de 11:00 a 19:00 horas, en el Zócalo de la Ciudad de México.

    El acceso será gratuito y las actividades estarán abiertas al público durante toda la jornada.

    Los visitantes podrán organizar su recorrido para participar en los juegos y dinámicas, conocer la exposición sobre las lenguas indígenas, intervenir en el mural colectivo y acercarse a las actividades relacionadas con las recetas de maíz. Los talleres y conferencias anunciados en el cartel también formarán parte de la programación, aunque sus horarios específicos no han sido detallados en la convocatoria disponible.

    Por su ubicación en el Centro Histórico, el Zócalo permitirá que residentes de distintas zonas de la capital y visitantes que se encuentren en el centro puedan acercarse al encuentro.

    De esta manera, el 29 de septiembre, el maíz será el protagonista de una jornada que combinará el sabor de los elotes con actividades culturales y educativas. La celebración busca mostrar que detrás de un alimento tan cotidiano existe una historia que atraviesa la gastronomía, las lenguas indígenas, las comunidades y buena parte de la identidad cultural de México.

  • Feria del Maíz en Los Pinos: sabores, semillas y saberes que mantienen viva la milpa

    Feria del Maíz en Los Pinos: sabores, semillas y saberes que mantienen viva la milpa

    El Complejo Cultural Los Pinos se convertirá este fin de semana en un punto de encuentro para celebrar uno de los alimentos que más profundamente forman parte de la historia, la cultura y la alimentación de México. La Feria del Maíz reunirá a productores, agricultores, cocineras tradicionales e investigadores para compartir conocimientos sobre los maíces nativos, la milpa y las distintas formas en que este grano llega de la tierra a la mesa.

    La actividad se realizará el sábado 26 y el domingo 27 de septiembre de 2026, de 10:00 a 17:00 horas, como parte de las actividades previas al Día Nacional del Maíz, que se conmemora cada 29 de septiembre. La entrada será gratuita y el programa combinará actividades culturales, talleres, conversatorios, intercambio de semillas y una muestra de cocina tradicional.

    La organización está a cargo de la Secretaría de Cultura y del programa Alimentación para el Bienestar, a través de Cencalli: La Casa del Maíz y la Cultura Alimentaria, un espacio del Complejo Cultural Los Pinos dedicado a preservar y difundir los conocimientos relacionados con los alimentos y su producción.

    La sede se encuentra en Molino del Rey 252, Bosque de Chapultepec, Primera Sección, alcaldía Miguel Hidalgo, Ciudad de México.

    Un fin de semana dedicado a la milpa y los maíces nativos

    Más que una celebración gastronómica, la feria busca acercar al público a los conocimientos que existen alrededor del maíz: desde su cultivo y conservación hasta la preparación de alimentos y la importancia de preservar las semillas.

    El programa contempla actividades para conocer la diversidad de los maíces nativos, así como la relación entre este cultivo y la milpa, un sistema agrícola tradicional en el que el maíz se desarrolla junto con otros productos como frijol, calabaza y chile.

    El sábado 26 de septiembre, a las 11:30 horas, el Museo Cencalli será sede del Taller de conservación de semillas libres, impartido por el Colectivo Intercambio de Saberes. El mismo espacio albergará las charlas El maíz que somos, Maíz nativo en una ciudad en constante expansión y El maíz en la alimentación mexicana.

    El programa también contempla la charla Usos de los maíces nativos, a cargo de Oswaldo Oliveros Galindo, especialista de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), así como la ponencia El maíz en los saberes tradicionales, prácticas bioculturales que alimentan el cuerpo y el alma, impartida por Magdalena Pérez Palomo.

    El domingo 27, las actividades continuarán desde las 11:00 horas con el taller Hojas al vuelo, crea tu palo volador, que tendrá lugar en el Huerto Urbano y estará dedicado a la elaboración de este objeto con materiales vinculados al maíz.

    A las 12:00 horas, la investigadora Edelmira Linares Mazari ofrecerá la charla La milpa y sus componentes en el Museo Cencalli. Después de la explicación, los asistentes podrán recorrer la milpa del propio Complejo Cultural Los Pinos para relacionar lo aprendido con el espacio de cultivo.

    Más tarde, a las 15:00 horas, Alma Cárdenas encabezará la actividad Conectar con el Alma del Maíz, Ceremonia de Reconocimiento a los Maíces Ancestrales de México, en el Huerto Urbano.

    Intercambio de semillas y un acercamiento a la biodiversidad

    Uno de los componentes de la feria será el intercambio de semillas, disponible durante ambas jornadas en el Huerto Urbano. La actividad permitirá conocer granos cosechados por personas dedicadas a la agricultura urbana y periurbana, además de plantas comestibles y especies que pueden contribuir a atraer polinizadores.

    La conservación de semillas tiene una importancia que va más allá de mantener disponible un ingrediente para la cocina. Las variedades adaptadas a diferentes regiones representan una parte de la diversidad agrícola y de los conocimientos que las comunidades han desarrollado alrededor del cultivo.

    En Las Cocinas de Humo también se realizará el Taller de nixtamalización y biodiversidad de maíces nativos, donde se explicará el proceso mediante el cual el grano se cuece tradicionalmente con una solución alcalina, como agua con cal, antes de molerse para producir masa.

    La nixtamalización es fundamental en la cocina mexicana porque transforma las características del grano y permite obtener la masa con la que se preparan alimentos como tortillas, tamales, gorditas, sopes y tlacoyos. El proceso también mejora la disponibilidad de algunos nutrientes del maíz, por lo que constituye tanto una práctica culinaria como un conocimiento alimentario de gran relevancia.

    Pozole, gorditas, tacos y quesadillas para probar el maíz

    La gastronomía será otro de los grandes atractivos de la Feria del Maíz. Durante las dos jornadas, Las Cocinas de Humo ofrecerán diferentes preparaciones de la cocina tradicional mexicana.

    El menú incluirá pozole, gorditas de carnitas, tacos placeros de la milpa, barbacoa y quesadillas, entre otras propuestas vinculadas con los ingredientes y las técnicas de la cocina mexicana.

    Además, el Mercado El Solar contará con una expoventa de productos elaborados a partir del maíz y de especies relacionadas con su historia agrícola. Los visitantes podrán encontrar desde tortillas, pan de maíz, pinole y botanas hasta bebidas como chicha morada y whiskey de maíz.

    La oferta también incluirá productos que llevan el maíz más allá de la alimentación cotidiana, como muñecos de maíz y joyería de teocintle, una muestra de las distintas formas en que este cultivo y sus materiales han sido incorporados a expresiones culturales y artesanales.

    Los Pinos y la Casa del Maíz

    La elección de Los Pinos como sede tiene además un significado particular. El inmueble funcionó como Residencia Oficial del Presidente de México desde 1934 hasta el 30 de noviembre de 2018. Un día después abrió sus puertas al público como espacio cultural gratuito dentro del Bosque de Chapultepec.

    En 2021, el recinto incorporó Cencalli: La Casa del Maíz y la Cultura Alimentaria y el Mercado El Solar, espacios concebidos para acercar al público a los conocimientos relacionados con los alimentos, su producción y sus formas tradicionales de preparación.

    Desde entonces, el complejo ha albergado distintas actividades relacionadas con la producción agrícola, la gastronomía y los saberes bioculturales. La Feria del Maíz se suma a esa programación y convierte durante dos días al antiguo espacio presidencial en un lugar dedicado a conocer uno de los cultivos fundamentales de la historia mexicana.

    Del teocintle al maíz que llega a la tortilla

    La historia del maíz en México se remonta miles de años. Los pueblos indígenas de Mesoamérica domesticaron esta planta a partir del teocintle, una gramínea silvestre que con el paso de generaciones fue transformándose mediante procesos de selección y cultivo.

    La importancia del maíz no se limitó a su valor como alimento. El cultivo quedó integrado en la organización de las comunidades y en diversas expresiones de la cosmovisión mesoamericana. Su ciclo agrícola estaba relacionado con conocimientos sobre el territorio, las estaciones, el agua y otras plantas que crecían junto a él.

    La alimentación tradicional aprovechó el maíz de numerosas maneras y lo combinó con productos como chile, frijol, calabaza, chía y quelites. Muchos de estos ingredientes continúan presentes en la cocina mexicana.

    El sistema de la milpa permitió precisamente integrar distintos cultivos en una misma parcela. El maíz aporta el soporte para el crecimiento del frijol, mientras la combinación de plantas contribuye a aprovechar diferentes recursos del suelo y del espacio agrícola. Este modelo es también una expresión de la diversidad biológica y cultural asociada con la agricultura tradicional.

    México conserva una enorme diversidad de maíces

    La riqueza del maíz mexicano también se encuentra en la cantidad de variedades y razas que se han conservado en diferentes regiones. De acuerdo con la información de la Conabio, México alberga 59 razas nativas de maíz reconocidas, además de otras cinco descritas originalmente fuera del país pero presentes en territorio mexicano.

    Esta diversidad está relacionada con las condiciones ambientales y con los conocimientos de las comunidades campesinas, que durante generaciones han seleccionado y conservado semillas de acuerdo con características como el clima, el suelo, el ciclo agrícola y los usos culinarios.

    Según datos citados de la Conabio, las razas nativas cultivadas por pequeños agricultores en parcelas de menos de cinco hectáreas contribuyen a la alimentación de millones de personas en México y pueden desarrollarse en terrenos donde determinadas variedades comerciales no necesariamente tienen el mismo desempeño.

    Por ello, el intercambio y la conservación de semillas ocupan un lugar importante dentro de una feria que no busca únicamente celebrar el maíz como ingrediente, sino mostrar todo lo que existe detrás de una tortilla, un tamal, un pozole o un plato de tacos.

    La Feria del Maíz en Los Pinos ofrecerá así una combinación de gastronomía, agricultura, ciencia y cultura durante dos días. Entre talleres, conversaciones, semillas, platillos y productos derivados del grano, el encuentro permitirá acercarse a la historia de un cultivo que ha acompañado a las sociedades de México durante miles de años y que continúa siendo una pieza central de la alimentación y la identidad cultural del país.

  • El pan de muerto se adelanta: 13 propuestas llegan a este festival en CDMX antes de noviembre

    El pan de muerto se adelanta: 13 propuestas llegan a este festival en CDMX antes de noviembre

    “Nadie va a esperar hasta noviembre para comer pan de muerto”. Con ese mensaje, el Museo Kaluz confirmó la sexta edición de su Festival de Pan de Muerto, una celebración que volverá a reunir en la Ciudad de México a proyectos gastronómicos dispuestos a reinterpretar uno de los panes más representativos de la temporada.

    La cita será los próximos 3 y 4 de octubre en la terraza del Café del Museo Kaluz, en el Centro Histórico, donde participarán 13 proyectos gastronómicos con propuestas que van desde el tradicional pan aromatizado con azahar y naranja hasta creaciones que incorporan lavanda, guayaba, cacao, hoja santa, calabaza y otros ingredientes.

    El festival, organizado por el Café del Museo Kaluz, llega así a su sexta edición con una fórmula que combina tradición, experimentación y degustación. Aunque los precios y horarios de acceso para 2026 todavía no han sido anunciados, la convocatoria señala que los boletos estarán disponibles próximamente en preventa.

    Pan de muerto para todos los gustos

    Una de las características del encuentro es precisamente la diversidad de recetas. Para quienes buscan acercarse al sabor más tradicional, Matisse presentará un pan esponjoso elaborado con mantequilla, azahar y naranja, mientras que Mater llevará una versión de fermentación natural que mantiene los sabores asociados con esta temporada.

    Mallorca, en cambio, propone una interpretación con miga tipo brioche y doble capa de mantequilla, prescindiendo del azahar y la naranja. Consuelo Pan de Madre incorporará calabaza de Castilla horneada directamente en una masa tipo brioche, terminada con un glaseado suave.

    También estará Elizondo Pastelerías, cuya trayectoria de más de ocho décadas se refleja en una propuesta que juega incluso con la presentación: su pan llegará en un empaque con forma de ataúd y una pequeña calaverita de plástico como obsequio.

    La oferta tradicional se completa con Le Clos / Centro de Artes Culinarias, que llevará su propio pan de masa madre además de una versión salada en formato de hamburguesa.

    Pero el festival también apuesta por quienes prefieren sabores menos convencionales. M.A.N.S.I.O presentará dos creaciones inspiradas en los mundos de Xibalbá y Mictlán, con ingredientes como guayaba, papaya, hoja santa, cacao y chile, llevando el concepto del pan de muerto hacia una propuesta de mayor complejidad gastronómica.

    La Legión del Pan también explorará combinaciones poco habituales, entre ellas guayaba con queso crema, mascarpone con fresas y camote con pinole rosado.

    Por su parte, Mielmesabe participará con un pan infusionado con café de olla, además de propuestas con guayaba, calavaconchas y galletas rellenas de camote con crema de avellanas.

    Del pan a la hamburguesa y el helado

    Entre las propuestas que seguramente llamarán la atención se encuentran las de El Gringo Naco, que llevará sus versiones saladas del pan de muerto a través de la Ofrenda Burger y la Ofrenda Calabaza.

    Esta última combina carne Wagyu con un chutney de calabaza preparado con piloncillo y Dr. Pepper, además de tocino y queso de cabra con ceniza. La propuesta transforma los sabores y elementos de la temporada en una hamburguesa completamente alejada de la receta dulce tradicional.

    La Heladería Meyvi también convierte el concepto en un postre diferente: prepara una base inspirada en los ingredientes del pan de muerto, como mantequilla y azúcar, y la acompaña con una pequeña pieza horneada del propio pan.

    En el apartado de bebidas, el Museo del Pulque y las Pulquerías (MUPYP) participará con curados de pan de muerto, tuna roja y otras variantes de temporada. A la oferta se suma Mezcal Destreza.

    El festival también contará con Kuchen / Las Reliquias, proyecto vinculado a Gastromotiva, que reunirá a exalumnas emprendedoras para presentar sus propias recetas y participar en las mesas de boleado.

    Una tradición que cambia según la región

    Aunque hoy el pan de muerto suele asociarse con una pieza redonda cubierta de azúcar y decorada con cuatro tiras de masa que evocan huesos, su historia es mucho más amplia y sus formas cambian dependiendo de la región de México.

    De acuerdo con investigaciones antropológicas de la UNAM, antes de la llegada de los españoles no existía el pan de trigo tal como se conoce actualmente. En distintas ceremonias mesoamericanas se elaboraban figuras rituales con amaranto, conocidas como tzoalli, que podían estar relacionadas con prácticas religiosas y representaciones de los dioses.

    Con la llegada de los españoles se introdujo el trigo y las tradiciones indígenas comenzaron a mezclarse con prácticas europeas vinculadas a los alimentos ofrecidos a los difuntos. De ese largo proceso cultural surgieron diferentes expresiones que con el tiempo dieron paso a los panes asociados actualmente con el Día de Muertos.

    La forma que hoy resulta familiar, con una pieza circular y elementos que representan huesos, se consolidó posteriormente. Su simbolismo también ha recibido distintas interpretaciones: el círculo se relaciona con el ciclo de la vida y la muerte, la esfera superior con un cráneo y las tiras de masa con los huesos o las lágrimas de quienes recuerdan a sus difuntos.

    Y no existe una sola manera de hacerlo. En distintas regiones del país pueden encontrarse panes con colores, formas y significados diferentes. En algunas comunidades de Guerrero, por ejemplo, existen piezas cuya apariencia y color están vinculados con la manera en que murió la persona representada, mientras que en otras zonas aparecen figuras humanas relacionadas con quienes fallecieron durante el parto.

    El Festival de Pan de Muerto se adelanta en CDMX

    El encuentro del Museo Kaluz nació precisamente como un espacio para mostrar esa diversidad y acercar al público a las distintas maneras de interpretar una tradición que cada año comienza a aparecer antes en panaderías, cafeterías y restaurantes.

    La tercera edición, realizada el 21 y 22 de octubre de 2023, contó con ocho expositores y una entrada general de 20 pesos, además de un pasaporte de degustación de 120 pesos. Para 2025, la quinta edición tuvo un horario de 10:00 a 18:00 horas y un precio de entrada de 180 pesos.

    La sexta edición llegará ahora más temprano, los días 3 y 4 de octubre de 2026, aunque todavía falta que el Museo Kaluz confirme el costo de los boletos y los horarios definitivos.

    La sede será el Museo Kaluz, en avenida Hidalgo 85, Centro Histórico, a unos pasos de la Alameda Central y del Palacio de Bellas Artes. El recinto puede visitarse mediante transporte público: la estación Hidalgo del Metro, con conexión a la Línea 3, se encuentra a corta distancia, al igual que una parada de la Línea 7 del Metrobús.

    Así, mientras el calendario todavía marca septiembre, la temporada de pan de muerto ya comienza a instalarse en la capital. Y esta vez lo hará con una oferta que va mucho más allá del tradicional pan cubierto de azúcar: desde masa madre y brioche hasta Wagyu, helado, pulque, café de olla y combinaciones que buscan demostrar que una tradición también puede reinventarse.

  • Coyoacán recibe feria de café y chocolate este fin de semana

    Coyoacán recibe feria de café y chocolate este fin de semana

     

    Por Juan Pablo Ojeda

     

    Coyoacán se convierte este fin de semana en punto de encuentro para productores, artesanos y emprendedores de distintas regiones de México con la Feria Artesanal del Café y Chocolate 2026, una propuesta que combina gastronomía, cultura y tradiciones mexicanas.

    El evento se realiza del viernes 11 al domingo 13 de septiembre en Avenida Francisco Sosa 171, colonia Del Carmen, alcaldía Coyoacán, en la Ciudad de México. La entrada es gratuita durante las tres jornadas.

    Los visitantes pueden acudir en un horario de 12:00 a 20:00 horas para conocer diferentes propuestas relacionadas con el café, el cacao y el chocolate artesanal, además de adquirir directamente productos elaborados por pequeños productores y emprendedores.

    Uno de los principales atractivos son las degustaciones, que permiten conocer diferentes aromas y sabores de granos provenientes de regiones productoras del país, así como diversas presentaciones y productos elaborados a partir del cacao.

    La oferta también incluye una muestra de artesanías mexicanas y productos provenientes de diferentes estados, entre ellos Veracruz, Chiapas y Oaxaca, con el objetivo de acercar al público capitalino a la diversidad de tradiciones y oficios del país.

    La programación contempla además música en vivo, experiencias culturales y actividades para toda la familia, por lo que el encuentro busca ofrecer algo más que una experiencia gastronómica y convertirse en un espacio de convivencia.

    La feria es organizada por Ancestrum Casa de la Tradición Mexa, colectivo dedicado a la realización de encuentros culturales y gastronómicos que buscan promover productos, tradiciones y oficios mexicanos.

    Para quienes planeen trasladarse en transporte público, una de las opciones es utilizar la Línea 3 del Metro y descender en la estación Viveros, desde donde el recinto se encuentra aproximadamente a 12 minutos caminando. También es posible llegar desde Metro Miguel Ángel de Quevedo por Avenida Universidad hacia la calle Francisco Sosa.

    Con entrada libre, degustaciones, venta de productos artesanales, música y actividades culturales, la Feria Artesanal del Café y Chocolate representa una alternativa para disfrutar este fin de semana en Coyoacán y conocer parte de la diversidad gastronómica y artesanal de México.

     

  • El pan dulce mexicano que casi hemos olvidado: un festival rescata cientos de sabores y recetas

    El pan dulce mexicano que casi hemos olvidado: un festival rescata cientos de sabores y recetas

    Detrás de las vitrinas de las panaderías mexicanas existe un universo mucho más amplio que las conchas, los cuernos y las mantecadas que forman parte del consumo cotidiano. México cuenta con una tradición panadera construida durante generaciones, con recetas, técnicas, ingredientes, formas y nombres que varían de una región a otra y que, en algunos casos, están a punto de desaparecer. Para acercar al público a esa diversidad y recuperar preparaciones que han quedado fuera de las vitrinas habituales, la Ciudad de México será sede del Primer Festival del Pan Dulce Mexicano.

    El encuentro se llevará a cabo del 11 al 13 de septiembre de 2026 en la Utopía Elena Poniatowska Amor, en Coyoacán, con entrada gratuita y actividades de 10:00 a 18:00 horas. Durante tres días, más de 30 productores de la capital y de otras regiones del país mostrarán sus productos y compartirán parte de los conocimientos que todavía mantienen viva la elaboración tradicional del pan dulce.

    Más que convertirse en un espacio de venta, el festival busca acercar a los visitantes a los panaderos y a los procesos artesanales que existen detrás de cada pieza. La intención es que el público pueda conocer preparaciones que no suelen llegar a las cadenas comerciales y comprender que el pan dulce también forma parte de la memoria cultural de distintas comunidades.

    Uno de los principales atractivos será el Museo del Pan Dulce, una exhibición que reunirá alrededor de 500 variedades de pan tradicional. La muestra permitirá dimensionar la enorme diversidad que existe en el país y, al mismo tiempo, pondrá especial atención en aquellas piezas que han dejado de producirse con frecuencia.

    Dentro del museo habrá una selección histórica de aproximadamente 50 variedades consideradas desaparecidas o extintas. El registro busca mostrar qué ocurre cuando una receta deja de transmitirse, cuando una técnica deja de practicarse o cuando una preparación pierde presencia frente a los productos de fabricación masiva. Así, el pan deja de observarse únicamente como un alimento y se convierte también en una forma de documentar costumbres, conocimientos y formas de vida.

    La dimensión del repertorio mexicano es considerable. De acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria Panificadora, Pastelera y Similares de México, en el país se han identificado alrededor de 2 mil 400 variedades de pan dulce. El número refleja décadas de adaptación y creatividad, pero también una diversidad que no necesariamente permanece intacta.

    Conchas, cocoles, chilindrinas, ojos de buey, cubiletes, garibaldis, piedras, besos, bisquets y campechanas son apenas algunas de las piezas que forman parte de ese enorme catálogo. Algunas continúan presentes en prácticamente cualquier panadería; otras se concentran en determinadas regiones y existen también preparaciones que sobreviven únicamente gracias a pequeños establecimientos, familias de panaderos o comunidades que todavía conservan las recetas.

    Entre las piezas de mayor presencia en el gusto popular están las conchas, los cuernos, las campechanas y las mantecadas, panes que durante generaciones han acompañado desayunos, meriendas y reuniones familiares. Sin embargo, junto a ellas existe una larga lista de especialidades menos conocidas, como el puerquito de piloncillo, que muestra hasta qué punto pueden cambiar los ingredientes, las formas y las técnicas utilizadas para elaborar pan en distintas partes de México.

    El festival pretende precisamente poner esa diversidad frente al público. Las demostraciones de elaboración en vivo permitirán observar procesos como el amasado, el horneado y el decorado, mientras que las conferencias y mesas de análisis abordarán la historia de la panadería y los conocimientos relacionados con este oficio.

    La propuesta también tendrá una dimensión artística. El llamado Museo Vivo reunirá obras de pintura y escultura inspiradas en el universo del pan, además de actividades culturales y musicales que acompañarán la programación durante los tres días.

    La elección de Coyoacán como sede también tiene un significado particular. El festival tendrá lugar en la Utopía Elena Poniatowska Amor, un parque público y cultural instalado en un predio recuperado de casi 20 mil metros cuadrados en el Barrio de San Lucas. El espacio, conocido anteriormente como El Parián, fue transformado mediante una inversión superior a los 242 millones de pesos y forma parte de la red de espacios públicos destinados a ofrecer actividades culturales, deportivas y comunitarias.

    El encuentro ocurre, además, en un momento importante para el reconocimiento de la panadería tradicional en la capital. El pan dulce mexicano forma parte de un proceso de reconocimiento de los saberes y prácticas asociados con su elaboración como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Ciudad de México.

    La importancia de esta distinción no se encuentra únicamente en una pieza específica. No se trata de declarar patrimonio a una concha, un cocol o cualquier otro pan de manera aislada, sino de reconocer a las personas, los conocimientos y las prácticas que permiten que estas preparaciones continúen existiendo y que puedan transmitirse entre generaciones.

    En ese contexto, reunir cientos de variedades en un mismo lugar permite observar una transformación que suele pasar inadvertida. Mientras algunas piezas se producen diariamente en grandes cantidades, otras han quedado vinculadas a una localidad, una celebración, una familia o una panadería determinada. Cuando las nuevas generaciones dejan de aprender una receta o una técnica, esa parte de la historia gastronómica puede desaparecer junto con ella.

    El Primer Festival del Pan Dulce Mexicano plantea así una oportunidad para mirar de otra manera algo tan cotidiano como entrar a una panadería y elegir una pieza. Detrás de cada forma y cada sabor puede existir una historia de migraciones, intercambios culturales, ingredientes locales, técnicas familiares y conocimientos transmitidos durante décadas.

    Quienes quieran visitar el encuentro podrán hacerlo gratuitamente los días 11, 12 y 13 de septiembre, de 10:00 a 18:00 horas, en la Utopía Elena Poniatowska Amor, ubicada en avenida Miguel Hidalgo 128, Barrio de San Lucas, alcaldía Coyoacán, cerca de la Escuela Nacional Preparatoria Número 6.

    Para llegar en Metro existen varias alternativas. Una de ellas es utilizar la Línea 3 y bajar en Coyoacán o Viveros, para después continuar hacia la zona del Centro de Coyoacán y dirigirse por avenida Miguel Hidalgo. También es posible llegar desde General Anaya, de la Línea 2, y continuar el recorrido en transporte por la misma avenida. Otra opción es utilizar la Línea 1 del Metrobús y bajar en La Bombilla, desde donde se puede continuar hacia Coyoacán.

    Quienes se trasladen en automóvil pueden utilizar como referencia la dirección Av. Miguel Hidalgo 128, San Lucas, Coyoacán, código postal 04100, Ciudad de México. Las autoridades y organizadores también recomendaron llevar dinero en efectivo, ya que los visitantes podrán adquirir productos directamente con los expositores.

    El festival busca que el pan dulce no permanezca únicamente como un recuerdo de infancia o como una pieza más en la vitrina de una panadería. Al reunir productores, especialistas, artistas y cientos de variedades, la iniciativa coloca sobre la mesa una pregunta sencilla pero importante: ¿cuántos panes tradicionales conocemos realmente y cuántos están desapareciendo sin que nos demos cuenta?

    En Coyoacán, la respuesta podrá encontrarse entre hornos, masas, recetas antiguas y cientos de piezas que recuerdan que la panadería mexicana es mucho más grande que las variedades que llegan todos los días a nuestra mesa.