Categoría: Salud

  • VIH: una nueva combinación de medicamentos de acción prolongada logra mantener el virus indetectable durante casi dos años

    VIH: una nueva combinación de medicamentos de acción prolongada logra mantener el virus indetectable durante casi dos años

    Una nueva combinación de medicamentos de acción prolongada podría ampliar las opciones de tratamiento para las personas que viven con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y han desarrollado resistencia a algunos fármacos utilizados para mantener la infección bajo control. La estrategia sustituye la rilpivirina por lenacapavir en un esquema que también incluye cabotegravir, con el objetivo de conservar la supresión viral durante periodos prolongados.

    Los resultados de una investigación publicada el 8 de octubre en la revista científica JAMA Network Open mostraron que la combinación de lenacapavir y cabotegravir permitió controlar el virus en un grupo de pacientes atendidos en la Universidad de California en San Francisco (UCSF). Entre quienes tenían niveles detectables de VIH al comenzar el tratamiento, la carga viral llegó a niveles indetectables en un plazo de 13 semanas y se mantuvo así durante el seguimiento descrito por los investigadores, que se extendió hasta casi dos años.

    El estudio aporta evidencia sobre una alternativa para pacientes que enfrentan dificultades con los tratamientos habituales, particularmente cuando la resistencia a los medicamentos limita las opciones disponibles. Sin embargo, debido al tamaño reducido del grupo analizado, los resultados deben considerarse prometedores, pero todavía preliminares.

    ¿Por qué es importante cambiar la combinación de medicamentos contra el VIH?

    El tratamiento del VIH ha evolucionado considerablemente gracias al desarrollo de medicamentos antirretrovirales que permiten reducir la cantidad de virus en la sangre hasta niveles indetectables. Con un tratamiento eficaz y constante, las personas que viven con VIH pueden mantener su salud durante muchos años.

    No obstante, el manejo de la infección puede complicarse cuando el virus desarrolla resistencia a determinados medicamentos. Esto ocurre cuando aparecen cambios genéticos que le permiten continuar reproduciéndose a pesar de la acción de uno o varios fármacos.

    La resistencia puede reducir la eficacia de un esquema terapéutico y obligar a los especialistas a buscar alternativas que mantengan el control de la infección. Por esta razón, disponer de medicamentos que actúan sobre diferentes partes del ciclo de vida del VIH es especialmente importante para las personas que tienen opciones limitadas.

    Una de las alternativas de acción prolongada disponibles es Cabenuva, una combinación de cabotegravir y rilpivirina que se administra mediante inyecciones periódicas. Este tratamiento puede resultar conveniente para pacientes que tienen dificultades para tomar pastillas todos los días, siempre que cumplan los criterios clínicos para recibirlo.

    Sin embargo, la resistencia a la rilpivirina puede limitar su utilidad en determinados casos. Ante este problema, los investigadores de UCSF estudiaron si sustituirla por lenacapavir permitiría mantener el control del VIH sin depender del medicamento frente al cual el virus había desarrollado resistencia.

    Cómo funcionan el lenacapavir y el cabotegravir

    La nueva combinación reúne dos medicamentos que actúan sobre diferentes procesos necesarios para que el VIH se reproduzca.

    El lenacapavir es un inhibidor de la cápside del VIH, es decir, actúa sobre la estructura de proteínas que protege el material genético del virus. Esta estructura participa en distintas etapas de su ciclo de vida, por lo que interferir con ella puede bloquear varios procesos necesarios para que la infección avance.

    Además, el lenacapavir tiene una acción prolongada, lo que permite administrarlo con intervalos amplios entre dosis. El medicamento ya se utiliza en determinados esquemas contra el VIH, incluidos casos de infección resistente a múltiples fármacos, de acuerdo con las indicaciones aprobadas en cada país.

    El cabotegravir, por su parte, pertenece a la clase de los inhibidores de la integrasa. Su función es impedir que el material genético del VIH se integre en el ADN de las células humanas, un paso fundamental para que el virus establezca una infección productiva.

    Al actuar sobre objetivos diferentes, ambos medicamentos pueden ofrecer una estrategia complementaria para mantener la replicación viral bajo control. La lógica del tratamiento consiste en combinar mecanismos de acción distintos y evitar depender de un fármaco cuya eficacia se haya reducido por la resistencia.

    Es importante aclarar que la rilpivirina no pertenece a la misma clase que el cabotegravir. La primera es un inhibidor no nucleósido de la transcriptasa inversa, mientras que el segundo actúa sobre la integrasa. Esta diferencia explica por qué sustituir la rilpivirina por lenacapavir cambia el mecanismo de acción de uno de los componentes del tratamiento.

    Qué encontró el estudio de la Universidad de California en San Francisco

    La investigación incluyó a 46 pacientes atendidos en la Clínica Ward 86 de VIH de UCSF. Se trataba de personas para quienes el tratamiento podía resultar más complejo debido a la resistencia a medicamentos o a las dificultades para mantener el control de la infección.

    Casi tres cuartas partes de los participantes presentaban un tipo de resistencia que podía limitar el uso de la combinación convencional de cabotegravir y rilpivirina. Además, más de la mitad tenía una carga viral detectable al inicio del tratamiento.

    La carga viral es una medida de la cantidad de VIH presente en la sangre y constituye uno de los principales indicadores utilizados para evaluar la respuesta a los antirretrovirales. Cuando el tratamiento funciona adecuadamente, la cantidad de virus disminuye hasta alcanzar niveles indetectables mediante las pruebas habituales.

    Según los resultados publicados, los pacientes con VIH detectable al comenzar la combinación de lenacapavir y cabotegravir consiguieron controlar el virus en un plazo de 13 semanas. Durante el seguimiento, que se prolongó hasta casi dos años, todos los participantes continuaron presentando cargas virales indetectables, de acuerdo con el informe de los investigadores.

    La doctora Monica Gandhi, profesora de medicina en UCSF y autora principal del estudio, destacó que la combinación ya comenzaba a utilizarse en la práctica clínica, aunque hasta ahora existían pocas pruebas para orientar a los profesionales sobre su eficacia.

    Gandhi señaló que se trata del grupo más numeroso estudiado hasta ese momento con esta combinación y expresó su expectativa de que los hallazgos ayuden a los médicos a tomar decisiones con mayor información.

    Pese a estos resultados, es necesario considerar que participaron solamente 46 personas y que la investigación no equivale a un ensayo clínico aleatorizado de gran escala. Por ello, será importante contar con estudios adicionales que permitan evaluar la seguridad, la durabilidad de la respuesta y las características de los pacientes que más podrían beneficiarse.

    ¿Qué significa tener una carga viral indetectable?

    Alcanzar una carga viral indetectable significa que la cantidad de VIH en la sangre se encuentra por debajo del límite que puede detectar una prueba convencional. No significa que el virus haya desaparecido por completo del organismo, ya que puede permanecer en reservorios celulares.

    Mantener la supresión viral es uno de los objetivos centrales del tratamiento antirretroviral porque ayuda a preservar el sistema inmunitario y reduce el riesgo de progresión de la infección.

    Además, cuando una persona mantiene una carga viral indetectable gracias al tratamiento, no transmite el VIH por vía sexual. Este principio se conoce como indetectable es igual a intransmisible, o I=I, y está respaldado por la evidencia científica.

    Los resultados del estudio de UCSF son relevantes porque muestran que una combinación alternativa podría recuperar o mantener la supresión viral incluso en pacientes cuyas opciones se han reducido por la resistencia a medicamentos. Sin embargo, los resultados corresponden al grupo estudiado y no garantizan la misma respuesta en todas las personas.

    La selección del esquema terapéutico debe considerar el historial de tratamientos, las pruebas de resistencia, las características clínicas y las posibles interacciones con otros medicamentos.

    Una alternativa que todavía necesita más evidencia

    Los autores señalaron que el estudio recibió financiación mediante una subvención federal y que no contó con el respaldo de una compañía farmacéutica. Este dato forma parte del contexto de la investigación, aunque por sí solo no determina la calidad de los resultados, que también debe evaluarse a partir del diseño del estudio, el análisis de los datos y su reproducibilidad.

    La combinación de lenacapavir y cabotegravir podría ser útil para pacientes con resistencia a la rilpivirina o con dificultades para mantener un esquema convencional. No obstante, su uso requiere supervisión especializada y no debe interpretarse como una opción que cualquier persona con VIH pueda adoptar sin una valoración médica.

    También es importante distinguir entre una estrategia respaldada por resultados iniciales y una indicación terapéutica autorizada de manera general. La aprobación de cada medicamento, sus combinaciones y sus condiciones de uso pueden variar según el país y la situación clínica.

    En conjunto, los hallazgos refuerzan una línea de investigación centrada en tratamientos de acción prolongada y mecanismos de acción complementarios. Para las personas que viven con VIH y enfrentan resistencia a determinados fármacos, desarrollar alternativas eficaces es fundamental para conservar el control de la infección y reducir las dificultades asociadas con el tratamiento diario.

  • FDA aprueba un nuevo fármaco contra el herpes resistente: así funciona el pritelivir

    FDA aprueba un nuevo fármaco contra el herpes resistente: así funciona el pritelivir

    El herpes simple es una infección que, para la mayoría de las personas, puede controlarse con medicamentos antivirales. Sin embargo, en pacientes con las defensas debilitadas, como quienes han recibido un trasplante, viven con VIH o reciben tratamiento contra el cáncer, el virus puede convertirse en un problema de salud persistente y potencialmente grave. Cuando además desarrolla resistencia a los fármacos disponibles, las opciones terapéuticas se reducen considerablemente.

    En este contexto, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó el 9 de octubre el pritelivir, comercializado como HOVILPRI®, un medicamento desarrollado por Asahi Kasei Therapeutics para tratar a adultos inmunocomprometidos con lesiones mucocutáneas causadas por el virus del herpes simple (HSV) que no han respondido al tratamiento convencional.

    De acuerdo con Reuters, la autorización representa un avance importante en el desarrollo de terapias contra esta infección, ya que el fármaco cuenta con un mecanismo de acción diferente al de los antivirales utilizados durante décadas. Su principal aportación es ofrecer una alternativa oral a pacientes que, cuando los tratamientos habituales fallan, pueden necesitar medicamentos intravenosos y enfrentarse a una enfermedad difícil de controlar.

    ¿Por qué es importante este nuevo tratamiento contra el herpes?

    El virus del herpes simple puede causar lesiones en la piel y las mucosas, incluidas las de la boca y la región genital. Aunque la infección suele ser manejable, las personas inmunocomprometidas tienen un mayor riesgo de presentar episodios prolongados, lesiones persistentes y complicaciones derivadas de la incapacidad del organismo para controlar adecuadamente la replicación viral.

    Los tratamientos de primera línea incluyen aciclovir, valaciclovir y famciclovir. Estos medicamentos actúan interfiriendo con la capacidad del virus para multiplicarse, pero su eficacia depende de procesos de activación relacionados con enzimas virales. Cuando aparecen mutaciones que reducen la sensibilidad del HSV a estos fármacos, el tratamiento puede perder efectividad.

    En esos casos, los médicos pueden recurrir a alternativas como el foscarnet intravenoso o el cidofovir. Sin embargo, estas opciones tienen limitaciones y pueden implicar una mayor complejidad terapéutica, por lo que disponer de un medicamento oral con un mecanismo diferente representa una posibilidad relevante para pacientes con infecciones resistentes o refractarias.

    El pritelivir fue autorizado específicamente para adultos inmunocomprometidos cuyas lesiones mucocutáneas por HSV no responden al aciclovir, el valaciclovir o el famciclovir. Esto significa que no se trata de una nueva terapia de uso general para todas las personas con herpes, sino de un medicamento dirigido a un grupo con necesidades médicas particulares.

    Cómo funciona el pritelivir y qué lo diferencia de los antivirales tradicionales

    La principal innovación del pritelivir consiste en actuar directamente sobre el complejo helicasa-primasa del virus del herpes simple, una estructura proteica esencial para la replicación de su material genético.

    Para multiplicarse, el virus necesita copiar su ADN y producir nuevas partículas virales. El complejo helicasa-primasa participa en este proceso al separar las cadenas del material genético y contribuir a la preparación de la maquinaria necesaria para su replicación. Al inhibir esta estructura, el pritelivir interfiere con una etapa fundamental del ciclo de reproducción del virus.

    Este mecanismo es diferente al de los antivirales convencionales, que necesitan activarse mediante enzimas virales antes de ejercer su efecto sobre la replicación. Por ello, el pritelivir puede conservar actividad frente a determinadas cepas resistentes a los medicamentos de primera línea, aunque su eficacia depende de las características de cada infección y de la sensibilidad del virus al tratamiento.

    La diferencia resulta especialmente importante para los pacientes inmunocomprometidos, en quienes una infección persistente puede prolongarse durante periodos considerables y requerir intervenciones médicas complejas.

    El desarrollo de un fármaco que actúa sobre una diana viral distinta amplía las posibilidades para combatir la resistencia a los antivirales. No obstante, esto no significa que el medicamento sea eficaz contra todas las variantes del HSV ni que elimine definitivamente el virus del organismo.

    Los resultados del estudio clínico que respaldaron la aprobación

    La decisión de la FDA se sustentó en los resultados del ensayo de fase 3 PRIOH-1, Parte C, un estudio aleatorizado y abierto en el que participaron 101 adultos inmunocomprometidos con infecciones por herpes simple resistentes al tratamiento o que no habían respondido adecuadamente a las terapias disponibles.

    Según los datos difundidos por Asahi Kasei Therapeutics, el 62.7% de los pacientes tratados con pritelivir consiguió la cicatrización completa de las lesiones en un plazo de 28 días. En el grupo de comparación, que recibió el tratamiento seleccionado por su médico entre foscarnet intravenoso y cidofovir, la proporción fue de 34%.

    La diferencia favoreció al nuevo medicamento: la tasa de cicatrización completa fue 28.7 puntos porcentuales mayor entre quienes recibieron pritelivir. Estos resultados respaldan su potencial como alternativa terapéutica para una población en la que las opciones disponibles son limitadas.

    Sin embargo, las cifras deben interpretarse considerando las características del ensayo. El estudio incluyó a un grupo específico de pacientes con infecciones difíciles de tratar y no permite extrapolar directamente los resultados a todas las personas con herpes simple. Tampoco significa que todos los participantes hayan conseguido la curación de las lesiones o que el virus haya desaparecido por completo.

    La cicatrización de las lesiones constituye un resultado clínico relevante, pero el seguimiento de estos pacientes sigue siendo importante debido a la naturaleza persistente del HSV y a las condiciones que pueden favorecer la reaparición de los síntomas.

    Una aprobación acelerada por la necesidad médica

    El recorrido regulatorio del pritelivir también destaca por las herramientas que la FDA utilizó para evaluar el medicamento. El organismo le concedió las designaciones Fast Track, Breakthrough Therapy y Priority Review, mecanismos que buscan facilitar el desarrollo y la revisión de tratamientos destinados a enfermedades graves o a necesidades médicas para las que las alternativas existentes resultan insuficientes.

    Fast Track permite una comunicación más estrecha entre la empresa desarrolladora y la autoridad reguladora durante el proceso de desarrollo. Breakthrough Therapy está destinada a tratamientos que muestran indicios preliminares de una mejora sustancial frente a las opciones disponibles para una enfermedad grave. Priority Review, por su parte, permite reducir el plazo previsto para revisar una solicitud de autorización.

    De acuerdo con la documentación de la compañía, el pritelivir se convirtió en el primer fármaco contra el HSV en recibir simultáneamente estas tres designaciones. La combinación refleja la relevancia que las autoridades atribuyeron a la necesidad de contar con nuevas opciones para pacientes con infecciones resistentes.

    Estas categorías no sustituyen la evaluación de seguridad y eficacia ni significan que un medicamento esté libre de riesgos. Su propósito es agilizar determinados procedimientos regulatorios cuando existen razones médicas importantes para facilitar el acceso a una posible innovación terapéutica.

    De la investigación alemana a la aprobación en Estados Unidos

    El pritelivir fue desarrollado originalmente por AiCuris, una compañía farmacéutica alemana especializada en medicamentos antivirales. En abril de 2026, Asahi Kasei adquirió la empresa y, meses después, la aprobación de HOVILPRI® se convirtió en el primer gran hito comercial de esa operación.

    La trayectoria del medicamento refleja el tiempo y los recursos que requiere el desarrollo de tratamientos contra infecciones persistentes, especialmente cuando los fármacos existentes dejan de ser eficaces en determinados pacientes.

    Tras anunciar la autorización, Asahi Kasei Therapeutics destacó que el medicamento ofrece una nueva alternativa oral para adultos con una enfermedad persistente y difícil de tratar. La compañía prevé que HOVILPRI® llegue al mercado estadounidense antes de finalizar 2026.

    La disponibilidad comercial, las condiciones de prescripción y el seguimiento médico serán aspectos importantes para determinar cómo se incorpora el tratamiento a la atención de los pacientes que podrían beneficiarse de él.

    Qué significa este avance para las personas con herpes

    La aprobación del pritelivir supone una nueva opción para un grupo de pacientes que enfrenta un riesgo mayor de complicaciones y que puede quedarse sin alternativas orales cuando el virus desarrolla resistencia a los antivirales habituales.

    Su mecanismo de acción distinto y los resultados de cicatrización observados en el ensayo clínico abren una posibilidad terapéutica relevante, especialmente para personas inmunocomprometidas que necesitan tratamientos más eficaces contra infecciones persistentes.

    Aun así, el medicamento no representa una cura definitiva para el herpes simple ni reemplaza automáticamente a los antivirales convencionales. Su uso está dirigido a una población específica y requiere valoración médica, particularmente porque las condiciones que debilitan el sistema inmunitario pueden modificar la evolución de la infección y la respuesta al tratamiento.

    El avance también pone de relieve un desafío más amplio de la medicina: desarrollar fármacos capaces de superar la resistencia a los tratamientos existentes. En el caso del herpes simple, el pritelivir incorpora una nueva estrategia para bloquear la replicación viral y ofrece una alternativa para pacientes cuyas necesidades médicas no estaban suficientemente cubiertas.

     

  • Salud mental en CDMX: impulsan programas de atención emocional para jóvenes

    Salud mental en CDMX: impulsan programas de atención emocional para jóvenes

    Ciudad de México, 10 de octubre de 2026.— La prevención de los problemas de salud mental y el acceso oportuno a servicios de orientación y acompañamiento forman parte de la agenda de atención pública de la Ciudad de México. En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, autoridades capitalinas y federales destacaron la necesidad de atender factores sociales como la violencia, la desigualdad y la discriminación, además de fortalecer las redes de apoyo para niñas, niños, adolescentes y sus familias.

    Durante un encuentro realizado en la Utopía La Heroica, con la participación de aproximadamente 400 personas, la secretaria de Salud Pública de la Ciudad de México, Nadine Gasman Zylbermann, señaló que el bienestar emocional está relacionado tanto con las condiciones individuales como con el entorno social en el que se desarrolla cada persona.

    La funcionaria advirtió que la violencia, la exclusión y la falta de redes de apoyo pueden afectar la salud mental. En ese contexto, subrayó la importancia de construir mecanismos de atención que permitan identificar oportunamente las necesidades emocionales y facilitar el acceso a servicios especializados.

    Entre las acciones presentadas por el Gobierno capitalino, encabezado por Clara Brugada Molina, se encuentra la estrategia Vida Plena, Corazón Contento, dirigida a niñas, niños y adolescentes en el ámbito escolar. También se mencionaron los Centros de Cuidado de las Emociones y los Cuencos de las Emociones, espacios destinados a brindar escucha, orientación y acompañamiento.

    Sin embargo, el alcance de estas iniciativas también depende de su continuidad, cobertura territorial y capacidad para atender las necesidades de la población. La información difundida por las autoridades no precisa cuántas personas han recibido atención mediante estos programas, cuáles son sus resultados ni qué indicadores permitirán evaluar su impacto en el bienestar emocional de las comunidades escolares.

    Por su parte, la directora general del Instituto para la Atención a la Salud Mental y las Adicciones (IASAMA), Amaya Ordorika Imaz, llamó a las juventudes a identificar las situaciones que pueden afectar su bienestar y a construir redes de apoyo con personas adultas de confianza, familiares, docentes y tutores. La orientación temprana, señaló durante el encuentro, requiere que las y los adolescentes cuenten con espacios seguros para expresar sus preocupaciones.

    Desde el ámbito educativo, Mario Chávez Campos, director general de Operación de Servicios Educativos de la Autoridad Educativa Federal en la Ciudad de México (AEFCM), destacó la colaboración entre instituciones para promover el cuidado emocional en las escuelas. La participación de autoridades educativas y sanitarias busca reforzar la coordinación entre los espacios de aprendizaje y los servicios de atención.

    A su vez, Chintya Barrera Rufino, subdirectora de Política Social de la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (Conasama), resaltó la importancia de impulsar políticas públicas que ayuden a reconocer, comprender y expresar las emociones. También hizo referencia a la iniciativa federal El ABC de las emociones, promovida por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo.

    La subsecretaria de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Ciudad de México, Mariana Cárdenas González, explicó que la salud mental está relacionada con factores biológicos y genéticos, pero también con las condiciones cotidianas, las relaciones sociales y las oportunidades de convivencia. Destacó que algunos de estos factores pueden modificarse mediante acciones que mejoren el entorno y fortalezcan los vínculos comunitarios.

    En materia de prevención de la violencia, Marcela Fuente Castillo, directora general del Instituto de la Juventud de la Ciudad de México (INJUVE-CDMX), señaló la importancia de promover relaciones afectivas basadas en el respeto, la igualdad y la equidad. Por su parte, María Vanesa Luna Cañas, titular de la Oficina de Salud Mental y Grupos Vulnerables de la Coordinación Estatal del IMSS-Bienestar, destacó la necesidad de que las adolescencias reconozcan cuándo requieren ayuda y puedan solicitarla sin temor.

    En representación de la comunidad estudiantil, Julieta Camila García, alumna de la Escuela Secundaria Diurna número 5, Maestro Lauro Aguirre, reconoció las acciones dirigidas al bienestar emocional de las juventudes, en particular la estrategia Vida Plena, Corazón Contento.

    Al encuentro también asistieron representantes de la AEFCM, el Conalep, los planteles CETIS, la Secretaría de las Mujeres, el IMSS-Bienestar y el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de la Ciudad de México, entre otras instituciones.

    La conmemoración del Día Mundial de la Salud Mental coloca nuevamente en la agenda pública la necesidad de atender el bienestar emocional desde una perspectiva integral. No obstante, más allá de los anuncios y las actividades institucionales, el reto para las autoridades consiste en garantizar servicios accesibles, personal capacitado, mecanismos de canalización a atención especializada y evaluaciones públicas que permitan conocer si las estrategias implementadas responden efectivamente a las necesidades de la población.

  • Parkinson: hacer más de ocho horas de actividad física a la semana podría ayudar a frenar el deterioro del movimiento y la memoria

    Parkinson: hacer más de ocho horas de actividad física a la semana podría ayudar a frenar el deterioro del movimiento y la memoria

    La actividad física podría desempeñar un papel importante en la evolución de la enfermedad de Parkinson, no solo por sus beneficios para la movilidad, sino también por su posible relación con una menor pérdida de las capacidades cognitivas. Un nuevo estudio encontró que los pacientes que permanecían más tiempo activos durante la semana experimentaban un deterioro más lento de los síntomas motores y de las habilidades relacionadas con el pensamiento y la memoria.

    La investigación, publicada el 7 de octubre en la revista científica Neurology, identificó los mayores beneficios entre las personas que acumulaban más de ocho horas de actividad física semanal. Aunque los resultados no demuestran que el ejercicio detenga la enfermedad, aportan evidencia sobre la importancia de mantener una vida activa para quienes viven con este trastorno neurodegenerativo.

    «Nuestro estudio encontró que la actividad física puede tener beneficios duales, con asociaciones a un descenso más lento en el movimiento y la cognición», explicó el investigador principal, el doctor Dong-Woo Ryu, de la Universidad de Cincinnati, en Ohio, mediante un comunicado de prensa.

    ¿Cómo se realizó el estudio sobre el Parkinson y la actividad física?

    Para analizar la relación entre el movimiento y la evolución de la enfermedad, los investigadores siguieron a cerca de 300 personas con Parkinson de intensidad leve a moderada durante un periodo de hasta siete años. Al comienzo de la investigación, los participantes tenían una edad promedio de 66 años.

    Durante el seguimiento, los pacientes informaron cuántas horas dedicaban semanalmente a la actividad física en distintos ámbitos de su vida cotidiana. Esto incluyó el movimiento realizado en el trabajo y en el hogar, así como el ejercicio asociado con pasatiempos y actividades recreativas.

    Además, los participantes se sometieron a evaluaciones anuales para medir la evolución de los síntomas del Parkinson y conocer el estado de sus capacidades cognitivas, entre ellas las relacionadas con el pensamiento y la memoria.

    Con la información recopilada, el equipo distribuyó a los participantes en tres grupos según el tiempo que dedicaban a mantenerse físicamente activos. El primero incluyó a quienes realizaban menos de cuatro horas de actividad a la semana; el segundo, a quienes acumulaban entre cuatro y ocho horas, y el tercero, a quienes superaban las ocho horas semanales.

    Al comparar los resultados, los investigadores observaron que las personas del grupo con mayor actividad física presentaban una progresión más lenta de los problemas motores y cognitivos. Esta asociación se mantuvo incluso después de considerar otros factores que podían influir en los resultados.

    Los científicos también encontraron que dedicar más tiempo al ejercicio vigoroso se relacionaba con una evolución más favorable de algunos síntomas. Entre las actividades consideradas de mayor intensidad se encuentran trotar, practicar ciclismo a velocidad elevada, jugar deportes de equipo, disputar partidos individuales de tenis, palear tierra y cargar objetos pesados.

    Sin embargo, los hallazgos no establecen una cantidad de ejercicio que garantice una evolución más lenta de la enfermedad. Tampoco permiten asegurar que las personas que hacen más actividad física necesariamente tendrán menos complicaciones, ya que el estudio identificó asociaciones y no una relación directa de causa y efecto.

    ¿Por qué el ejercicio podría beneficiar al cerebro?

    La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurodegenerativo que afecta principalmente la capacidad de controlar los movimientos. Entre sus manifestaciones se encuentran la lentitud motora, la rigidez y las dificultades de equilibrio, aunque los síntomas y su intensidad varían entre pacientes.

    Conforme avanza la enfermedad, algunas personas también desarrollan alteraciones cognitivas que pueden afectar la atención, el razonamiento y la memoria. Por ello, comprender qué factores podrían contribuir a preservar tanto las funciones motoras como las mentales es una de las líneas de interés para la investigación científica.

    Aunque el estudio no identificó los mecanismos biológicos responsables de las diferencias observadas, sus autores plantearon varias explicaciones posibles sobre los efectos de la actividad física en el cerebro.

    Una de ellas es que el ejercicio favorezca el flujo sanguíneo cerebral, lo que contribuiría al suministro de oxígeno y nutrientes necesarios para el funcionamiento de las células nerviosas. Otra posibilidad es que la actividad física ayude a reducir procesos inflamatorios que pueden afectar al sistema nervioso.

    Los investigadores también señalaron que el ejercicio podría favorecer la plasticidad cerebral, es decir, la capacidad del cerebro para modificar sus conexiones y reorganizarse en respuesta a las experiencias y los estímulos. A esto se suma la liberación de sustancias bioquímicas que pueden contribuir a proteger las células cerebrales y favorecer su funcionamiento.

    Estas explicaciones, no obstante, son hipótesis sobre los posibles mecanismos detrás de los resultados y no procesos que la investigación haya demostrado directamente en los participantes.

    Mantenerse activo a lo largo del tiempo podría ser importante

    Uno de los aspectos que destacó el equipo de investigación es que los posibles beneficios de la actividad física no dependerían únicamente del tiempo dedicado al ejercicio en un momento determinado, sino también de la constancia con la que las personas se mantienen activas.

    «Los posibles beneficios de la actividad física para las personas con enfermedad de Parkinson pueden depender de cuánto tiempo permanezcan activas y de si continúan haciendo ejercicio a lo largo del tiempo», señaló Ryu.

    Esta observación pone el foco en la continuidad de los hábitos físicos y no solamente en la práctica ocasional de ejercicio. Sin embargo, los resultados no permiten establecer una rutina universal para todas las personas con Parkinson, pues la intensidad de los síntomas, la capacidad de movimiento y las necesidades individuales pueden ser muy diferentes.

    En estos casos, la elección de actividades y su intensidad deben adaptarse a las condiciones de cada paciente, con orientación de profesionales de la salud cuando sea necesario. Esto resulta especialmente relevante para quienes tienen dificultades de equilibrio, antecedentes de caídas o limitaciones importantes de movilidad.

    Los autores también advirtieron que las diferencias encontradas entre los grupos fueron relativamente pequeñas. Aun así, plantearon que podrían adquirir mayor relevancia clínica si investigaciones futuras siguieran a los participantes durante periodos más prolongados.

    El estudio tiene otras limitaciones que deben considerarse al interpretar sus conclusiones. Los participantes contaban, en general, con buenas capacidades de pensamiento y memoria al inicio del seguimiento, por lo que los resultados no necesariamente pueden aplicarse de la misma manera a personas con un deterioro cognitivo más avanzado.

    Por este motivo, Ryu subrayó la necesidad de interpretar los hallazgos con cautela y realizar nuevos estudios que permitan comprender mejor la relación entre la actividad física y la progresión del Parkinson.

    En conjunto, la investigación refuerza el interés científico por el ejercicio como parte de las estrategias de cuidado de las personas con esta enfermedad. Aunque todavía no se puede afirmar que la actividad física frene directamente la neurodegeneración, los resultados sugieren que mantenerse activo de manera constante podría asociarse con una evolución más lenta de las dificultades motoras y cognitivas, dos de los desafíos más importantes para la calidad de vida de quienes viven con Parkinson.

  • ¿Hervir las verduras reduce la vitamina C? El método de cocción sí importa

    ¿Hervir las verduras reduce la vitamina C? El método de cocción sí importa

    Una olla con agua hirviendo forma parte de muchas preparaciones cotidianas, pero el método elegido para cocinar una verdura puede influir en la cantidad de vitamina C que finalmente llega al plato. Este nutriente es soluble en agua y sensible al calor, por lo que una cocción prolongada puede provocar pérdidas tanto por la temperatura como por su paso al líquido de cocción.

    La diferencia puede parecer pequeña en la rutina de una cocina, pero adquiere relevancia cuando se busca aprovechar al máximo los nutrientes de frutas y verduras. Un alimento puede consumirse crudo, cocinarse durante pocos minutos al vapor o permanecer sumergido en agua hirviendo durante más tiempo, y cada procedimiento implica una exposición diferente al calor y al agua.

    De acuerdo con la Oficina de Suplementos Dietéticos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, el almacenamiento prolongado y la cocción pueden reducir el contenido de vitamina C de los alimentos. Durante la preparación, una parte del nutriente puede degradarse por efecto del calor y otra puede disolverse en el agua.

    Por ello, el nivel de vitamina C que conserva una verdura después de cocinarse depende de factores como el método empleado, la temperatura, el tiempo de cocción y el contacto con el agua. No existe una técnica que deba aplicarse de manera idéntica a todos los alimentos, pero reducir la exposición innecesaria al calor y al agua puede ayudar a conservar una mayor cantidad del nutriente.

    El vapor y el microondas pueden ayudar a conservarla

    Una de las recomendaciones recogidas por Sportlife, a partir de las declaraciones de la especialista en Nutrición y Dietética Olga Castañeda, consiste en consumir crudos aquellos alimentos que pueden comerse de esa manera y optar por una cocción al vapor breve para las verduras que necesitan cocinarse.

    La especialista propone llevarlas al vapor hasta conseguir una textura al dente, en lugar de prolongar la cocción hasta que pierdan firmeza. Esta estrategia reduce el tiempo durante el cual el alimento permanece expuesto a temperaturas elevadas y evita que esté en contacto directo con una gran cantidad de agua.

    La Oficina de Suplementos Dietéticos de los Institutos Nacionales de Salud también señala que la cocción al vapor y el uso del microondas pueden limitar las pérdidas de vitamina C. Esto se relaciona, en parte, con que ambos métodos pueden requerir menos agua y tiempos de preparación más cortos que el hervido convencional.

    Esto no significa que hervir verduras convierta automáticamente la comida en una opción poco saludable. Las verduras cocidas continúan aportando nutrientes y forman parte de una alimentación saludable. La cuestión es que, cuando el objetivo específico es conservar la vitamina C, las condiciones de cocción pueden marcar una diferencia.

    Además, el agua utilizada para cocinar puede contener parte de los nutrientes hidrosolubles que abandonaron el alimento. En determinadas preparaciones, como sopas o guisos, ese líquido también se consume, por lo que parte de lo que pasó al agua permanece dentro del plato.

    La vitamina C no está únicamente en las naranjas

    Aunque los cítricos son una de las fuentes más conocidas de vitamina C, no son los únicos alimentos que aportan cantidades importantes de este nutriente. Los Institutos Nacionales de Salud incluyen entre las fuentes destacadas a los pimientos rojos y verdes, el kiwi, el brócoli, las frutillas y los repollitos de Bruselas.

    Por eso, cuidar la presencia de vitamina C en la alimentación no depende de consumir un alimento específico todos los días. Una dieta variada, con diferentes frutas y verduras, permite incorporar el nutriente a través de distintas fuentes.

    Para adultos, la referencia de ingesta diaria establecida por los Institutos Nacionales de Salud es de 90 miligramos para los hombres y 75 miligramos para las mujeres. En el caso de las personas que fuman, la recomendación aumenta en 35 miligramos diarios debido a que el consumo de tabaco incrementa las necesidades de vitamina C.

    Estas cantidades son referencias generales para la población y no sustituyen una valoración nutricional individual. En la mayoría de las personas, una alimentación variada puede proporcionar suficiente vitamina C para cubrir las necesidades habituales y evitar una deficiencia grave.

    Una carencia prolongada puede provocar escorbuto, una enfermedad relacionada con una ingesta insuficiente de vitamina C. Sin embargo, llegar a esta situación es poco frecuente cuando existe una alimentación suficientemente variada.

    También participa en la absorción del hierro

    La importancia de la vitamina C va más allá de su presencia en frutas y verduras. Los Institutos Nacionales de Salud señalan que este nutriente favorece la absorción del hierro presente en los alimentos de origen vegetal.

    Esto resulta especialmente relevante dentro de una alimentación que incluye legumbres, verduras, cereales y otros productos vegetales que contienen hierro. Incorporar fuentes de vitamina C puede contribuir a que el organismo aproveche mejor ese mineral.

    Sin embargo, esta relación no significa que una combinación específica de alimentos pueda solucionar por sí sola una deficiencia de hierro. Cuando existe anemia o una sospecha de falta de este mineral, la evaluación debe considerar la causa y las necesidades particulares de cada persona.

    Más vitamina C no significa necesariamente más protección contra enfermedades

    La vitamina C cumple funciones importantes en el organismo, pero esto no significa que consumir cantidades cada vez mayores produzca automáticamente beneficios adicionales. La evidencia científica tampoco respalda algunas de las promesas que suelen asociarse con los suplementos de este nutriente.

    La Oficina de Suplementos Dietéticos de los Institutos Nacionales de Salud señala que los resultados sobre el efecto de la vitamina C en el riesgo de cáncer son contradictorios. Además, los ensayos clínicos no han encontrado que los suplementos de vitamina C, solos o combinados con otros nutrientes, prevengan el cáncer.

    Por ello, conservar una mayor cantidad de vitamina C durante la preparación de los alimentos es una cuestión de aprovechamiento nutricional, no una estrategia para garantizar protección frente a una enfermedad determinada.

    La recomendación general sigue siendo priorizar una alimentación variada y obtener los nutrientes principalmente de los alimentos. En ese contexto, pequeños cambios en la cocina, como reducir los tiempos de cocción, utilizar menos agua cuando sea posible y preferir el vapor para determinadas verduras, pueden ayudar a conservar una mayor proporción de vitamina C sin convertir la preparación de los alimentos en una rutina complicada.

    En otras palabras, no se trata de dejar de cocinar las verduras, sino de elegir la técnica adecuada según el alimento y el nutriente que se busca preservar. Para la vitamina C, evitar cocciones excesivamente largas y el contacto prolongado con grandes cantidades de agua puede ser una forma sencilla de aprovechar mejor lo que ya está presente en frutas y verduras.

  • Bellotas: el antiguo alimento que podría volver a la mesa por sus nutrientes

    Bellotas: el antiguo alimento que podría volver a la mesa por sus nutrientes

    Mucho antes de que las almendras y los cacahuates se incorporaran de manera habitual a la alimentación de Estados Unidos, las bellotas ya ocupaban un lugar importante en la dieta de numerosos pueblos indígenas del continente. Estos frutos de los robles fueron durante miles de años una fuente de alimento que podía recolectarse directamente de los bosques y transformarse en harina, bebidas y diferentes preparaciones.

    Con el paso del tiempo, las bellotas dejaron de ser un ingrediente habitual para convertirse, en buena parte de Occidente, en un alimento asociado principalmente con ardillas y otros animales silvestres. Sin embargo, en los últimos años han recuperado cierta atención entre cocineros, recolectores y especialistas en alimentación debido a su contenido de nutrientes y a las posibilidades que ofrecen en la cocina.

    Una porción de una onza, equivalente a unos 28 gramos, contiene alrededor de 152 miligramos de potasio y dos gramos de proteína, de acuerdo con información nutricional de University Hospitals. El potasio participa en funciones esenciales como la contracción muscular y el funcionamiento adecuado del corazón.

    Las bellotas también aportan fibra, grasas y diferentes vitaminas y minerales. Por ello, la dietista Trista Best explicó a USA Today que pueden consumirse de manera segura y aportar beneficios nutricionales siempre que sean preparadas correctamente.

    Una pequeña semilla con varios nutrientes

    Parte del interés nutricional de las bellotas está relacionado con su contenido de fibra. Este componente de los alimentos vegetales contribuye al funcionamiento del aparato digestivo y puede favorecer una alimentación que ayude a mantener una microbiota intestinal diversa.

    También contienen minerales como manganeso y folato, nutrientes involucrados en diferentes procesos del organismo, desde el metabolismo hasta la formación y mantenimiento de tejidos.

    Las bellotas aportan además vitamina E y otros compuestos con actividad antioxidante. Estos compuestos ayudan a proteger a las células frente al estrés oxidativo, aunque esto no significa que comer bellotas por sí solo prevenga enfermedades. Como ocurre con cualquier alimento, sus posibles beneficios deben entenderse dentro del conjunto de la alimentación.

    Su composición también incluye grasas insaturadas, entre ellas ácidos grasos omega-3 de origen vegetal. Estas grasas forman parte de las estructuras celulares y participan en diferentes funciones del organismo.

    La manera en que estos frutos se consumen demuestra que no se trata de un ingrediente limitado a una sola preparación. En Corea del Sur, por ejemplo, las bellotas forman parte de una tradición culinaria en la que se transforman en polvo, fideos y preparaciones similares a gelatinas.

    En otras regiones pueden molerse para obtener una harina con sabor terroso y ligeramente ahumado, capaz de incorporarse a panes, pasteles, avena y otros productos horneados.

    El problema está en los taninos

    Si las bellotas tienen nutrientes y pueden utilizarse de tantas maneras, surge una pregunta lógica: ¿por qué no forman parte habitual de la alimentación moderna?

    Una de las principales respuestas está en su contenido de taninos.

    Los taninos son compuestos naturales presentes en diferentes plantas y responsables de buena parte del sabor amargo y astringente de las bellotas. En cantidades elevadas pueden interferir con la absorción de algunos nutrientes y provocar efectos adversos, por lo que las bellotas no deben consumirse directamente del árbol sin preparación.

    El proceso tradicional para hacerlas comestibles consiste en reducir los taninos mediante el remojo o la cocción en agua. Después pueden pelarse, secarse y molerse para obtener harina u otro ingrediente.

    Este procedimiento requiere tiempo y trabajo, algo que ayuda a explicar por qué las bellotas nunca desarrollaron en buena parte de la industria alimentaria moderna la misma popularidad que otros frutos secos.

    Además, no todas las bellotas son iguales. El contenido de taninos puede variar según la especie de roble y otras condiciones. Por ello, la preparación adecuada es fundamental antes de incorporarlas a la alimentación.

    Las bellotas verdes tampoco son la opción recomendada para recolectar. La dietista Makayla Meixner aconseja buscar frutos marrones y maduros que todavía conserven su cúpula. Las bellotas verdes todavía no han alcanzado la madurez y pueden contener mayores cantidades de taninos.

    De alimento básico a ingrediente especializado

    La historia de las bellotas también muestra cómo las modificaciones en los ecosistemas pueden transformar la alimentación humana.

    Los robles no producen exactamente la misma cantidad de bellotas todos los años. Existen temporadas de mayor producción y otras en las que la disponibilidad disminuye. A esto se suman factores ambientales como las sequías y los cambios en los patrones de lluvia, que pueden afectar la producción de estos frutos.

    Investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles han señalado que las alteraciones ambientales asociadas con el cambio climático pueden influir en los ciclos de producción de los robles.

    También han cambiado las prácticas de manejo de los bosques.

    Frank Lake, ecólogo investigador del Servicio Forestal de Estados Unidos y miembro de las tribus Yurok y Karuk de California, explicó a NPR que las comunidades indígenas todavía intentan recolectar bellotas e incorporarlas a su alimentación cuando las condiciones lo permiten.

    Sin embargo, los cambios en la gestión forestal y en la calidad y disponibilidad de las bellotas han contribuido a que un alimento que alguna vez fue básico se convierta en uno más especializado.

    La situación también plantea una cuestión ecológica. Las bellotas no son únicamente un recurso potencial para los seres humanos: constituyen una fuente importante de alimento para numerosas especies silvestres, entre ellas ardillas y ciervos.

    Por eso, un aumento considerable de su recolección para consumo humano tendría que considerar también las necesidades de los animales que dependen de estos frutos durante determinadas épocas del año.

    En Corea del Sur, donde existe una tradición mucho más extendida de consumo de bellotas, autoridades ya han expresado preocupación por la presión que puede generar la recolección humana sobre este recurso y su disponibilidad para la fauna.

    De la harina a los postres

    Una vez eliminados los taninos y preparada correctamente, la bellota puede transformarse en un ingrediente bastante versátil.

    Una de las posibilidades más sencillas consiste en molerla hasta obtener una harina que puede incorporarse a panes, pasteles y otras preparaciones horneadas. También puede utilizarse en recetas que normalmente llevan otros frutos secos o añadirse a la avena.

    Su sabor es una de sus características más particulares. Miles Irving, autor de Forager Handbook, ha descrito el perfil de la bellota como ligeramente ahumado y parecido al caramelo, lo que permite utilizarla incluso en preparaciones dulces.

    Así, un fruto que durante décadas quedó relegado a la alimentación de animales silvestres puede convertirse en un ingrediente para panes, postres y otros alimentos.

    Pero su recuperación no significa que las bellotas deban convertirse en el próximo “superalimento” de moda. Su valor está, sobre todo, en que son un alimento tradicional con un perfil nutricional interesante y una historia gastronómica mucho más antigua de lo que suele reconocerse.

    Su principal particularidad también marca su mayor diferencia frente a otros frutos secos: no basta con recogerlas y comerlas. La eliminación adecuada de los taninos es indispensable.

    Las bellotas muestran así que algunos alimentos que hoy parecen extraños o poco habituales alguna vez fueron parte fundamental de la alimentación humana. Su regreso a las cocinas modernas no depende solamente de sus nutrientes, sino también de recuperar conocimientos tradicionales de recolección, preparación y aprovechamiento de los recursos del bosque.

  • Cuando correr se siente más difícil al principio: esta es la razón por la que el cuerpo tarda en “agarrar ritmo”

    Cuando correr se siente más difícil al principio: esta es la razón por la que el cuerpo tarda en “agarrar ritmo”

    Los primeros minutos de una carrera pueden sentirse mucho más exigentes de lo esperado, incluso cuando se trata de un ritmo habitual. La respiración se acelera, las piernas parecen pesar más y el esfuerzo puede sentirse desproporcionado respecto de la velocidad. Sin embargo, esta sensación inicial suele tener una explicación fisiológica: el organismo necesita unos minutos para adaptarse al cambio entre el reposo y la actividad física.

    La explicación fue desarrollada por Richard Taylor, docente de Fuerza, Acondicionamiento y Rehabilitación de la Universidad de Coventry, ex corredor internacional, fisiólogo del ejercicio y entrenador, en un artículo publicado por The Conversation. De acuerdo con el especialista, cuando comienza una carrera el cuerpo tiene que incrementar rápidamente el suministro de oxígeno que necesitan los músculos para responder al esfuerzo.

    El corazón y los pulmones necesitan unos minutos para adaptarse

    Al empezar a correr, el organismo pasa de un estado de relativa calma a una situación en la que los músculos requieren mucha más energía. Para responder a esa demanda, el corazón aumenta la frecuencia de sus latidos, la respiración se vuelve más profunda y rápida y el flujo sanguíneo se adapta para llevar una mayor cantidad de oxígeno hacia los músculos que están trabajando.

    El problema es que esta respuesta no alcanza su máximo nivel de manera instantánea.

    Durante los primeros minutos existe una diferencia entre la cantidad de oxígeno que los músculos necesitan y la cantidad que el organismo consigue utilizar en ese momento. Mientras los sistemas cardiovascular y respiratorio se ajustan, el cuerpo recurre en mayor medida a otras vías para producir la energía necesaria.

    Por eso pueden aparecer sensaciones como falta de aire, piernas pesadas, rigidez muscular o una percepción de esfuerzo mayor que la esperada para el ritmo elegido.

    Los especialistas se refieren a esta transición como cinética de captación de oxígeno (VO₂). El concepto describe la velocidad con la que el consumo de oxígeno aumenta después de comenzar una actividad física.

    Este proceso puede entenderse como una transición progresiva. Primero aumenta la circulación y la disponibilidad de oxígeno; después, los músculos comienzan a aprovechar con mayor eficiencia ese suministro y, finalmente, el consumo de oxígeno se aproxima a las necesidades del ejercicio. Cuando esto ocurre, el organismo alcanza un estado más estable.

    La transición ocurre tanto en personas que están comenzando a correr como en atletas experimentados. La diferencia está en la rapidez con la que el organismo puede completar ese ajuste.

    ¿Por qué después de 10 o 15 minutos correr puede sentirse diferente?

    Una de las razones por las que muchas personas experimentan un cambio notable durante una carrera es que, después de varios minutos, los diferentes sistemas que participan en el ejercicio comienzan a trabajar de manera más coordinada.

    La respiración puede sentirse más controlada, las piernas dejan de percibirse tan rígidas y el movimiento adquiere mayor fluidez. También aumenta la temperatura corporal, lo que acompaña los cambios que ocurren en los músculos durante el ejercicio.

    Por eso es relativamente común percibir que entre los 10 y los 15 minutos la carrera comienza a sentirse más natural.

    No significa que el cuerpo haya pasado repentinamente de un estado de cansancio a uno de energía. Lo que ocurre es que durante esos minutos se han producido diferentes ajustes fisiológicos que permiten que el aporte y la utilización de oxígeno respondan mejor a las exigencias de la actividad.

    En otras palabras, la sensación de que el cuerpo finalmente “agarró ritmo” tiene una explicación relacionada con la adaptación al ejercicio.

    Los corredores entrenados pueden alcanzar ese estado con mayor rapidez

    La condición física también influye en la velocidad de esta adaptación. De acuerdo con los estudios citados por Taylor, los atletas de resistencia entrenados pueden presentar una respuesta de captación de oxígeno entre 40% y 60% más rápida que los corredores aficionados.

    Una investigación publicada en 2025 también encontró una relación entre una mejor condición aeróbica y una respuesta más rápida del consumo de oxígeno al comenzar el ejercicio.

    La explicación está relacionada con las adaptaciones que ocurren con el entrenamiento constante. Con la práctica, el sistema cardiovascular mejora su capacidad para transportar sangre y oxígeno, mientras que los músculos desarrollan una mayor capacidad para utilizar ese oxígeno y producir energía.

    Eso no significa que un corredor entrenado deje de experimentar la transición inicial, sino que su organismo puede realizarla de manera más eficiente y rápida.

    Por esta razón, alguien que corre con frecuencia puede sentir que los primeros minutos de una sesión son más llevaderos que para una persona que acaba de empezar o que regresó a la actividad después de varias semanas o meses de pausa.

    Empezar demasiado rápido puede hacer más incómoda la carrera

    La forma en que comienza una sesión también puede influir en esas primeras sensaciones.

    Taylor recomienda realizar una entrada en calor de algunos minutos antes de pasar al ritmo principal. Caminar con rapidez, trotar suavemente o incrementar progresivamente la velocidad permite que el organismo empiece a realizar los ajustes necesarios antes de someterse a una intensidad mayor.

    Otra alternativa consiste en iniciar la carrera a un ritmo inferior al previsto y aumentar la velocidad de manera gradual.

    Esta estrategia es especialmente útil cuando una persona está retomando el ejercicio o todavía está desarrollando su capacidad aeróbica. El objetivo no es eliminar por completo las sensaciones iniciales, sino evitar que el salto entre el reposo y un esfuerzo elevado sea demasiado brusco.

    Una salida demasiado rápida puede hacer que la respiración se dispare y que las piernas acumulen una sensación de esfuerzo mayor antes de que el sistema cardiovascular haya tenido tiempo de adaptarse.

    La experiencia también cambia la percepción de los primeros minutos

    Con la práctica regular no solo cambia la respuesta fisiológica; también puede cambiar la manera en que una persona interpreta lo que siente.

    Un corredor con experiencia puede reconocer que cierta sensación de incomodidad durante los primeros minutos forma parte de la transición habitual y que probablemente disminuirá cuando el cuerpo alcance un estado más estable.

    Para alguien que comienza a correr, en cambio, esa misma sensación puede parecer una señal de que algo está funcionando mal o de que el ritmo elegido es insostenible.

    Conocer cómo responde el organismo puede ayudar a interpretar mejor esas señales y a evitar comenzar cada entrenamiento a una intensidad demasiado elevada.

    Sin embargo, no toda molestia debe considerarse normal. La incomodidad asociada con el inicio del ejercicio no debe confundirse con dolor intenso, dolor en el pecho, mareos, desmayos, dificultad respiratoria desproporcionada u otros síntomas que obliguen a detener la actividad y, si es necesario, buscar valoración médica.

    En condiciones habituales, esa sensación de que correr resulta especialmente difícil durante los primeros minutos puede ser simplemente la consecuencia de que el cuerpo todavía está haciendo la transición hacia el esfuerzo. Darle tiempo para adaptarse, comenzar progresivamente y mantener una práctica constante permite que los sistemas cardiovascular y muscular respondan con mayor eficiencia.

    Así, esos primeros minutos que muchas veces parecen los más pesados no necesariamente indican que la carrera será mala. En buena medida, son el periodo en el que el organismo está preparando todo lo necesario para que correr se vuelva más fluido.

  • Correr en cinta no es igual que hacerlo en la calle: un estudio revela cuánto cambia el impacto en las piernas

    Correr en cinta no es igual que hacerlo en la calle: un estudio revela cuánto cambia el impacto en las piernas

    Correr en una caminadora puede parecer equivalente a hacerlo en la calle, pero las condiciones mecánicas cambian de manera importante. Un estudio publicado en la revista científica Sports Biomechanics encontró que la fuerza de impacto que recibe la tibia es considerablemente menor sobre una banda rodante que al correr sobre asfalto, césped o una pista sintética.

    La investigación analizó a 20 corredores recreativos, quienes realizaron sesiones en cuatro superficies diferentes mientras utilizaban sensores para registrar distintos parámetros de su movimiento. El resultado más llamativo apareció en la aceleración tibial, una medida que permite estimar el impacto que recibe la pierna en cada apoyo.

    El asfalto fue la superficie que produjo el mayor impacto, mientras que la cinta presentó los valores más bajos. La diferencia entre correr en la banda y hacerlo en exteriores osciló entre 28% y 39%, dependiendo de la superficie utilizada.

    La cinta reduce el impacto que llega a la tibia

    El indicador principal utilizado por los investigadores fue la aceleración tibial pico, que expresa la magnitud de la aceleración que experimenta la tibia durante cada pisada y se mide en unidades de gravedad, conocidas como g.

    En la cinta de correr, los participantes registraron un promedio de 7,9 g. En cambio, el valor alcanzó 11,0 g en el asfalto, 10,7 g en el césped y 10,6 g en la pista sintética o tartán.

    En términos relativos, esto significa que la carga medida en la tibia fue mucho menor durante la carrera en banda rodante que en cualquiera de las tres superficies exteriores analizadas.

    De acuerdo con los investigadores, una posible explicación es el comportamiento de la propia banda, que contribuye a absorber parte de la energía generada durante el apoyo. En las superficies exteriores, incluso aquellas que suelen percibirse como más suaves, la respuesta mecánica es diferente.

    El hallazgo también muestra que la percepción de que una superficie es más blanda no necesariamente significa que produzca un menor impacto tibial. En este experimento, por ejemplo, el césped registró una aceleración de 10,7 g, prácticamente en el mismo rango que el tartán y por debajo únicamente del asfalto.

    El suelo también modifica la forma de correr

    Los investigadores observaron además diferencias en la frecuencia de la zancada. La cinta fue el único entorno en el que los corredores aumentaron espontáneamente la frecuencia de pasos, con un promedio de 83,4 zancadas, mientras que el césped registró el promedio más bajo, de 81,0.

    Esto sugiere que cambiar de superficie no solamente modifica la cantidad de impacto que recibe la pierna. También puede alterar algunos aspectos del patrón de movimiento utilizado durante la carrera.

    Sin embargo, no todas las variables biomecánicas cambiaron de manera significativa.

    El tiempo que el pie permaneció en contacto con el suelo fue similar en las cuatro condiciones. Por lo tanto, los resultados no respaldaron la idea de que correr sobre una superficie más blanda necesariamente prolongue el apoyo y provoque una mayor fatiga muscular acumulada.

    Otro parámetro que sí mostró diferencias fue la velocidad de eversión del talón, es decir, la rapidez con la que el talón gira hacia afuera durante el apoyo. El asfalto registró 620,7 grados por segundo y el tartán 623,5, mientras que el césped presentó un valor considerablemente menor, de 394,9 grados por segundo.

    Esta variable resulta de interés porque está relacionada con la mecánica de la extremidad inferior y puede participar en las cargas que reciben estructuras como el tobillo y el tendón de Aquiles.

    ¿Significa que correr en cinta es mejor para las articulaciones?

    Los resultados no permiten convertir una superficie en universalmente recomendable para todos los corredores. El estudio analizó principalmente el impacto tibial y determinados parámetros biomecánicos, por lo que sus conclusiones no equivalen a demostrar que una superficie sea siempre más segura o que prevenga lesiones en todos los casos.

    Lo que sí muestra es que correr en cinta y correr al aire libre no representan exactamente la misma demanda mecánica, incluso cuando una persona mantiene un ritmo similar.

    La diferencia puede ser relevante para quienes alternan ambos tipos de entrenamiento. Una sesión realizada en caminadora puede generar una carga de impacto distinta a la que experimentaría el mismo corredor al completar una sesión comparable sobre asfalto.

    Por esa razón, los datos también tienen implicaciones para la manera en que se estudia la carrera. Una parte importante de las investigaciones biomecánicas se realiza en condiciones controladas, muchas veces utilizando caminadoras o plataformas de fuerza. Aunque estos entornos permiten medir variables con precisión, no necesariamente reproducen las condiciones de una carrera al aire libre.

    Los estudios en cinta podrían subestimar la carga de correr en exteriores

    Uno de los puntos centrales de la investigación es precisamente esa diferencia entre el laboratorio y el entorno cotidiano.

    Si los valores obtenidos en una caminadora se utilizan como referencia para representar lo que ocurre durante una carrera exterior, la carga tibial podría quedar subestimada entre 28% y 39%, según la superficie con la que se compare.

    Para los autores, esto tiene relevancia tanto para la investigación como para la planificación de los entrenamientos y la prevención de lesiones. Los sensores portátiles utilizados en el estudio permiten registrar lo que ocurre durante la carrera en condiciones más cercanas a las habituales, en lugar de limitar las mediciones a un laboratorio.

    El hallazgo no significa que los corredores deban abandonar la caminadora. La banda rodante puede ser una herramienta útil para entrenar en condiciones controladas, mantener una velocidad determinada o correr cuando las condiciones exteriores no son adecuadas. Sin embargo, una sesión en cinta no reproduce exactamente la carga mecánica de correr en la calle.

    La investigación refuerza así una idea importante para quienes entrenan con regularidad: el ritmo no es el único factor que determina la exigencia de una carrera. La superficie sobre la que se corre también modifica la respuesta del cuerpo, y conocer esas diferencias puede ayudar a interpretar mejor los datos de entrenamiento y a diseñar sesiones que tomen en cuenta el cambio entre la caminadora y el exterior.

  • ¿Caspa o cuero cabelludo seco? Estas señales ayudan a distinguirlos

    ¿Caspa o cuero cabelludo seco? Estas señales ayudan a distinguirlos

    Encontrar pequeñas escamas sobre el cabello o la ropa suele llevar a una conclusión inmediata: caspa. Sin embargo, no toda descamación del cuero cabelludo tiene el mismo origen. La caspa y la resequedad pueden producir síntomas parecidos, pero detrás de cada problema existen mecanismos diferentes y, por lo tanto, también cambian las medidas que pueden ayudar a controlarlos.

    Dermatólogos consultados por Prevention señalan que observar con atención las características de las escamas puede ofrecer las primeras pistas. El color, el tamaño, la textura y las zonas donde aparecen ayudan a distinguir entre una posible dermatitis seborreica y un cuero cabelludo simplemente seco. Cuando la molestia persiste o aparece acompañada de dolor, ardor, lesiones o caída del cabello, es recomendable acudir con un especialista para obtener un diagnóstico.

    Las escamas grandes, amarillentas y grasosas pueden indicar caspa

    La caspa suele estar relacionada con la dermatitis seborreica, una afección inflamatoria de la piel que puede afectar distintas zonas del cuerpo. Heather Woolery-Lloyd, dermatóloga y directora de la División de Piel de Color de la Universidad de Miami, explicó a Prevention que este problema puede provocar picazón, ardor, descamación y formación de escamas en el cuero cabelludo.

    Una de las características que puede orientar hacia la caspa es el aspecto de las escamas. En lugar de ser diminutas y completamente secas, pueden presentarse como partículas más grandes, blancas o amarillentas y con una apariencia oleosa. También pueden acompañarse de enrojecimiento e inflamación.

    La distribución de la descamación constituye otra pista importante. Caroline N. Opene, directora médica de la clínica de Piel de Color de UCLA Health, señaló que la dermatitis seborreica no necesariamente se limita al cuero cabelludo. También puede manifestarse en las cejas, los pliegues situados junto a la nariz, las orejas y la barba.

    El estrés puede intensificar los síntomas en algunas personas, mientras que la producción de sebo también interviene en el problema. De acuerdo con los especialistas citados por Prevention, factores como cambios hormonales y determinadas circunstancias relacionadas con el estilo de vida pueden influir en la cantidad de grasa producida por la piel.

    La caspa no significa que exista una mala higiene

    Uno de los conceptos que conviene aclarar es que tener caspa no significa necesariamente que una persona no se lave correctamente el cabello. La dermatitis seborreica está relacionada con una respuesta inflamatoria de la piel frente a Malassezia, una levadura que forma parte de los microorganismos que normalmente viven sobre la piel de muchas personas.

    En los cueros cabelludos con mayor producción de grasa pueden coincidir el sebo, la presencia de Malassezia y una respuesta inflamatoria que favorece la aparición de descamación. Jason Miller, dermatólogo de Schweiger Dermatology, explicó que estos factores suelen presentarse conjuntamente en personas con caspa.

    Por esa razón, el tratamiento suele enfocarse en controlar la grasa y disminuir la proliferación de microorganismos relacionados con el problema. Los especialistas pueden recomendar champús formulados específicamente para combatir la caspa, algunos de ellos disponibles sin receta y otros bajo indicación médica.

    Entre los ingredientes que pueden encontrarse en este tipo de productos están el piritionato de zinc, sulfuro de selenio, ketoconazol y ácido salicílico. No todos funcionan de la misma manera ni son apropiados para todas las personas, por lo que la elección depende de las características del cuero cabelludo y de la intensidad de los síntomas.

    En algunos casos, los especialistas recomiendan lavar el cabello aproximadamente un día sí y un día no para ayudar a controlar la acumulación de grasa. Sin embargo, esta estrategia no debe trasladarse automáticamente a una persona cuyo problema sea principalmente la resequedad.

    Si las escamas son pequeñas y blancas, puede tratarse de resequedad

    El cuero cabelludo seco tiene un origen diferente. En este caso, el problema está relacionado principalmente con una falta de humedad o con una alteración de la barrera cutánea que ayuda a conservarla.

    Las escamas suelen ser pequeñas, blancas y de apariencia seca. A diferencia de las asociadas con la dermatitis seborreica, normalmente no tienen una apariencia grasosa. También puede aparecer una sensación de tirantez, acompañada de picazón y cabello reseco.

    Las condiciones ambientales pueden influir. Un clima particularmente seco, los lavados demasiado frecuentes, el uso de productos agresivos o la aplicación excesiva de determinados productos capilares pueden alterar la barrera protectora de la piel y favorecer la descamación.

    Los ingredientes irritantes presentes en algunos productos, como fragancias o colorantes, también pueden generar molestias en personas sensibles. Por ello, cambiar repetidamente de producto en busca de una solución puede no ser suficiente si la causa de fondo continúa presente.

    No obstante, la resequedad tampoco siempre es simplemente un problema de falta de hidratación. Noah Gratch, dermatólogo certificado de MDCS Dermatology, advirtió que una piel seca y escamosa puede aparecer como manifestación de dermatitis atópica, también conocida como eccema, o incluso corresponder a una dermatitis seborreica que todavía no ha sido identificada.

    Lavar demasiado el cabello puede empeorar la sequedad

    La diferencia entre ambos problemas resulta especialmente importante al momento de establecer una rutina de cuidado. Mientras que una mayor frecuencia de lavado puede ayudar a controlar el exceso de grasa asociado con la caspa, lavar el cabello demasiado puede eliminar los aceites naturales que contribuyen a mantener hidratada la piel y empeorar un cuero cabelludo seco.

    Cuando predomina la resequedad, puede ser conveniente espaciar los lavados de acuerdo con las necesidades individuales y utilizar productos suaves e hidratantes. Los especialistas también aconsejan limitar el uso de herramientas que generan calor y elegir champús y acondicionadores que ayuden a conservar la humedad.

    Después del lavado, un tratamiento acondicionador puede contribuir a mantener la hidratación. Sin embargo, aplicar aceites o productos demasiado densos directamente sobre el cuero cabelludo no siempre es una buena idea, especialmente cuando existe la posibilidad de que la descamación esté relacionada con dermatitis seborreica, debido a que el exceso de grasa puede favorecer el entorno asociado con este problema.

    La rutina también debe adaptarse al tipo de cabello. Woolery-Lloyd señaló que los champús formulados contra la caspa pueden resultar demasiado resecantes para personas con cabello rizado o con texturas muy cerradas. En esos casos, un dermatólogo puede considerar otras alternativas, como tratamientos tópicos antiinflamatorios, para controlar la enfermedad sin depender necesariamente de lavados frecuentes.

    ¿Cuándo es necesario consultar a un dermatólogo?

    No siempre es sencillo identificar la causa de una descamación únicamente por su apariencia. La caspa, la resequedad, el eccema y otras enfermedades de la piel pueden compartir algunos síntomas, por lo que una molestia persistente merece una evaluación profesional.

    La consulta es especialmente importante cuando los productos habituales no producen mejoría o cuando aparecen señales que van más allá de unas cuantas escamas. La caída del cabello, la picazón intensa, el ardor, el dolor o la aparición de llagas son motivos para buscar valoración médica.

    Un dermatólogo puede examinar directamente el cuero cabelludo, determinar qué está provocando la descamación y establecer el tratamiento apropiado. Esto evita prolongar una rutina que podría no estar atacando la causa real o que incluso podría agravar la irritación.

    Así, aunque la caspa y el cuero cabelludo seco pueden parecer prácticamente lo mismo frente al espejo, observar las características de las escamas y la forma en que reacciona la piel puede marcar una diferencia importante. Identificar si existe exceso de grasa e inflamación o, por el contrario, una barrera cutánea reseca permite elegir medidas de cuidado más adecuadas y saber cuándo es momento de dejar de experimentar con productos y consultar a un especialista.

  • Estos alimentos pueden dificultar que tu cuerpo aproveche el magnesio: qué dice la evidencia

    Estos alimentos pueden dificultar que tu cuerpo aproveche el magnesio: qué dice la evidencia

    El magnesio es uno de esos nutrientes que suelen pasar desapercibidos hasta que se habla de su importancia para el organismo. Este mineral participa en más de 300 reacciones enzimáticas y está involucrado en funciones tan diversas como el trabajo de los músculos y los nervios, la producción de energía, la salud de los huesos y la regulación de la glucosa. También se ha relacionado con procesos importantes para el descanso y el funcionamiento adecuado del organismo.

    La principal forma de obtenerlo debería ser una alimentación variada. Verduras de hoja verde, legumbres, frutos secos, semillas y cereales integrales se encuentran entre las fuentes alimentarias de magnesio. Sin embargo, que un alimento contenga este mineral no significa necesariamente que todo el magnesio que aporta vaya a ser absorbido por el cuerpo.

    La disponibilidad de los nutrientes puede cambiar dependiendo de la composición de la comida y de la presencia de otros compuestos. Por ello, especialistas en nutrición citados por EatingWell señalaron algunos alimentos y bebidas que pueden dificultar el aprovechamiento del magnesio cuando se consumen en determinadas circunstancias, especialmente junto con fuentes concentradas del mineral o suplementos.

    Esto no significa que haya que eliminar estos productos de la dieta. En la mayoría de los casos, lo importante es entender cómo interactúan sus componentes y mantener una alimentación suficientemente variada.

    Espinaca: saludable, pero con oxalatos

    La espinaca suele considerarse una excelente opción para incorporar nutrientes y minerales a la alimentación, incluido el magnesio. Sin embargo, también contiene oxalatos, compuestos naturales de algunas plantas que pueden unirse a determinados minerales en el aparato digestivo y reducir la cantidad que queda disponible para su absorción.

    La presencia de oxalatos no convierte a la espinaca en un alimento poco saludable. De hecho, continúa siendo una fuente importante de diversos nutrientes. El punto está en que el magnesio presente en ella no necesariamente tiene la misma biodisponibilidad que el de otras fuentes.

    Una de las estrategias señaladas por especialistas para disminuir parte de los oxalatos consiste en cocinar la espinaca, particularmente mediante métodos como el hervido o la cocción al vapor. También existen otras verduras que pueden aportar magnesio y que contienen menores cantidades de estos compuestos, como el kale, el brócoli y el bok choy.

    Por ello, más que dejar de comer espinaca, la recomendación práctica es variar las fuentes de magnesio y no depender de un solo alimento para cubrir las necesidades del mineral.

    Legumbres: los fitatos pueden modificar la absorción

    Los frijoles, garbanzos, lentejas y otras legumbres son alimentos especialmente valiosos desde el punto de vista nutricional. Aportan proteínas vegetales, fibra, vitaminas y minerales, incluido el magnesio.

    Al mismo tiempo, contienen ácido fítico o fitatos, compuestos que pueden unirse a minerales dentro del tracto digestivo y reducir su biodisponibilidad. Este efecto puede ser más relevante en patrones de alimentación poco variados, en los que determinados alimentos representan una parte muy importante de la ingesta de minerales.

    La buena noticia es que existen formas tradicionales de preparación que ayudan a disminuir la cantidad de estos compuestos. El remojo y la cocción adecuada de las legumbres pueden reducir parte de los fitatos, mientras que las presentaciones enlatadas ya han pasado por procesos de cocción.

    Esto tampoco significa que las legumbres deban evitarse para obtener magnesio. Por el contrario, siguen siendo una de las mejores opciones para incorporar este mineral y otros nutrientes. Si una persona utiliza un suplemento de magnesio y busca optimizar su absorción, puede ser conveniente revisar con un profesional de la salud el momento más apropiado para tomarlo.

    Lácteos: calcio y magnesio comparten vías de absorción

    La leche, el queso y el yogur aportan calcio, un mineral indispensable para los huesos y otras funciones del organismo. Sin embargo, cuando se consumen cantidades elevadas junto con alimentos especialmente ricos en magnesio, puede existir cierta competencia entre ambos minerales durante la absorción.

    Esto se debe a que calcio y magnesio pueden utilizar vías de transporte relacionadas en el organismo. La interacción no significa que comer queso o tomar leche vaya a provocar una deficiencia de magnesio, pero sí puede ser relevante cuando se intenta maximizar la absorción de una cantidad concentrada del mineral, por ejemplo mediante un suplemento.

    Por esa razón, si el objetivo específico es aprovechar al máximo una determinada fuente de magnesio, puede tener sentido prestar atención a qué otros alimentos se consumen simultáneamente. Aun así, no hay razón para retirar los lácteos de una dieta equilibrada únicamente por esta interacción.

    La alimentación debe contemplarse como un conjunto. El calcio también es un nutriente esencial y los productos lácteos pueden formar parte de una dieta saludable dependiendo de las necesidades y características de cada persona.

    Gaseosas: el problema va más allá del magnesio

    Las bebidas gaseosas, particularmente algunas de cola, también aparecen entre los productos que conviene limitar cuando se busca cuidar el equilibrio de minerales.

    Algunas contienen ácido fosfórico, un compuesto que puede interactuar con minerales, mientras que muchas gaseosas también contienen cafeína. Esta última tiene un efecto diurético, aunque la magnitud del efecto depende de la cantidad consumida y de la tolerancia individual.

    Más allá de su posible relación con el magnesio, las bebidas azucaradas son un producto cuyo consumo frecuente se recomienda limitar por sus efectos sobre la calidad general de la dieta y su asociación con diversos problemas de salud.

    Por ello, sustituirlas habitualmente por agua, agua mineral o bebidas con menor cantidad de azúcares añadidos puede ser una estrategia mucho más amplia que simplemente intentar mejorar la absorción del magnesio.

    Alcohol: uno de los factores más relevantes cuando el consumo es elevado

    El alcohol merece una consideración diferente. La relación con el magnesio se observa especialmente en personas con consumo crónico y elevado, ya que puede favorecer una mayor pérdida del mineral a través de la orina y también relacionarse con una menor ingesta y aprovechamiento de nutrientes.

    El problema, por tanto, no se limita a que una bebida alcohólica se consuma al mismo tiempo que un alimento rico en magnesio. El consumo excesivo y sostenido puede afectar de manera más general el estado nutricional.

    La Organización Mundial de la Salud ha advertido que el consumo de alcohol está relacionado con múltiples enfermedades y que no existe un nivel completamente libre de riesgos para la salud. En este contexto, reducir su consumo tiene beneficios que van mucho más allá de preservar los niveles de magnesio.

    Para quienes utilizan suplementos, evitar tomarlos junto con alcohol puede ser una medida prudente, aunque la evidencia específica sobre esta interacción todavía requiere mayor investigación.

    No todos los suplementos de magnesio se comportan igual

    Otro aspecto importante es que la cantidad de magnesio que aparece en la etiqueta de un suplemento no es el único factor que importa. La forma química en la que se presenta también puede influir en su absorción.

    La Oficina de Suplementos Dietéticos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos señala que algunas formas, como el citrato, cloruro, lactato y aspartato de magnesio, suelen presentar una mejor absorción que el óxido de magnesio.

    Esto no significa que todas las personas necesiten un suplemento ni que una presentación sea automáticamente la mejor para cada caso. La suplementación puede ser útil cuando existe una ingesta insuficiente o una necesidad específica, pero debería evaluarse de acuerdo con la situación individual.

    En términos generales, la estrategia más importante continúa siendo construir una alimentación diversa. Frutos secos y semillas, legumbres, cereales integrales y verduras de hoja verde permiten incorporar magnesio dentro de un conjunto mucho más amplio de nutrientes.

    El objetivo no es evitar alimentos, sino mejorar la alimentación en conjunto

    La idea de que ciertos alimentos “bloquean” el magnesio puede resultar llamativa, pero requiere contexto. La nutrición no funciona como una suma de alimentos buenos y malos en la que una comida pueda anular automáticamente los beneficios de otra.

    Los oxalatos y fitatos, por ejemplo, son compuestos naturales presentes en numerosos alimentos vegetales y forman parte de una dieta que también aporta fibra, antioxidantes y otros nutrientes. Del mismo modo, el calcio de los lácteos cumple funciones indispensables y no debería evitarse simplemente por una posible competencia puntual con el magnesio.

    Lo que realmente importa es el patrón alimentario completo. Una dieta variada permite obtener magnesio de distintas fuentes y reduce la dependencia de un único alimento. Además, métodos como remojar y cocinar adecuadamente las legumbres o cocinar determinados vegetales pueden modificar la disponibilidad de algunos compuestos.

    Si existe una sospecha de deficiencia de magnesio, síntomas persistentes o la intención de comenzar a utilizar suplementos, lo recomendable es consultar a un profesional de la salud. Tomar dosis elevadas por cuenta propia no necesariamente ofrece mayores beneficios y puede generar efectos adversos.

    El magnesio es indispensable, pero aprovecharlo mejor no requiere convertir la alimentación en una lista de prohibiciones. En la mayoría de los casos, la mejor estrategia sigue siendo sencilla: comer variado, priorizar alimentos nutritivos y prestar atención a la calidad general de la dieta.