El telescopio espacial Swift, de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), concluyó su misión científica después de casi 22 años en órbita. La agencia estadounidense prevé que el observatorio reingrese a la atmósfera terrestre en las próximas semanas, aunque todavía no hay una fecha exacta para su caída.
El observatorio, que se encontraba a menos de 275 kilómetros de la superficie terrestre, realizó sus últimas mediciones el 20 de octubre de 2026. A esa altitud, la resistencia atmosférica aumentó y dificultó que sus instrumentos mantuvieran la precisión necesaria para observar objetos astronómicos.
La NASA explicó que el roce con las partículas de la atmósfera reduce gradualmente la altura orbital del telescopio. Este fenómeno, conocido como resistencia atmosférica, impide que el observatorio mantenga las condiciones necesarias para continuar sus operaciones científicas.
¿Por qué dejará de funcionar el telescopio Swift?
La NASA evaluó una alternativa para prolongar la misión: elevar el telescopio a una órbita más alta. Sin embargo, Swift no contaba con propulsores propios para compensar la pérdida de altitud, por lo que necesitaba la ayuda de otra nave.
La empresa estadounidense Katalyst Space Technologies propuso utilizar una nave robótica llamada LINK, diseñada para aproximarse al observatorio, sujetarlo mediante brazos mecánicos y trasladarlo a una órbita más segura. El plan buscaba extender las observaciones científicas durante algunos años adicionales.
La maniobra no pudo concretarse debido a problemas técnicos que afectaron a LINK durante su trayecto hacia Swift. Según la información difundida por la compañía, las fallas impidieron realizar un acercamiento seguro al telescopio.
Tras la cancelación del rescate, el observatorio continuará perdiendo altura hasta ingresar en la atmósfera terrestre.
¿Cuándo caerá Swift y dónde podrían impactar sus restos?
La NASA estima que el telescopio reingresará a la atmósfera en las próximas semanas. Sin embargo, no ha establecido una fecha ni una hora exactas, debido a que el descenso depende de factores como la actividad solar y los cambios en la densidad de las capas superiores de la atmósfera.
Cuando el Sol registra una mayor actividad, la atmósfera superior puede expandirse y aumentar la resistencia que experimentan los objetos en órbita. Esto puede acelerar la pérdida de altitud de Swift y modificar las estimaciones de su reentrada.
Durante el ingreso a las capas más densas de la atmósfera, las altas temperaturas provocarán la destrucción de gran parte de la estructura del observatorio. No obstante, algunos fragmentos podrían sobrevivir al reingreso.
Hasta ahora, la NASA no ha informado una zona específica de posible impacto. La trayectoria final y las estimaciones de caída dependerán de las condiciones que se registren conforme el telescopio se acerque a la Tierra.
Swift detectó más de 2 mil estallidos de rayos gamma
El telescopio fue lanzado el 20 de noviembre de 2004, con una misión inicial prevista para dos años. Su principal objetivo era detectar y estudiar los estallidos de rayos gamma, explosiones extremadamente energéticas que ocurren en regiones lejanas del universo.
Una de sus principales capacidades era reaccionar rápidamente ante estos fenómenos. Swift podía localizar un estallido, comunicar sus coordenadas a otros observatorios y orientar sus instrumentos para estudiar la señal antes de que desapareciera. De acuerdo con la NASA, el proceso podía completarse en aproximadamente un minuto.
Durante su operación, el observatorio detectó más de 2 mil estallidos de rayos gamma y analizó más de 1,400 explosiones de supernovas. También estudió asteroides, cometas, galaxias activas y eventos en los que una estrella es destruida por la gravedad de un agujero negro.
Entre sus observaciones destacadas se encuentra la detección, en mayo de 2005, del resplandor posterior de GRB 050509B, un estallido de rayos gamma que duró apenas 0.03 segundos. El registro aportó información para respaldar la hipótesis de que algunos estallidos breves se originan cuando dos estrellas de neutrones se fusionan.
El legado científico de Swift continuará disponible
Aunque el telescopio dejará de operar, sus observaciones seguirán disponibles para la comunidad científica. La NASA conserva un archivo de casi 22 años de mediciones, que incluye datos de eventos cósmicos, espectros obtenidos en distintas longitudes de onda y más de 1.5 millones de imágenes captadas con su telescopio ultravioleta y óptico.
El archivo reúne aproximadamente 12 terabytes de información y ha contribuido a la publicación de cerca de 7 mil artículos científicos, de acuerdo con los datos difundidos sobre la misión.
Este material permitirá que investigadores de distintas partes del mundo continúen analizando fenómenos astronómicos y desarrollando estudios a partir de observaciones que abarcan casi dos décadas.
El cierre de Swift también plantea el reto de mantener la capacidad de respuesta rápida ante fenómenos cósmicos inesperados. La NASA trabaja en el desarrollo y aprovechamiento de otros observatorios y futuras misiones para continuar investigando las explosiones y señales que permiten comprender mejor el universo.
