Etiqueta: transporte público

  • Metrobús renueva guías táctiles: revisa avisos antes de viajar

    Metrobús renueva guías táctiles: revisa avisos antes de viajar

    El Metrobús anunció la rehabilitación de aproximadamente 1,200 metros lineales de guía táctil y 114 tapas de registro en sus estaciones. El aviso, publicado por el Gobierno de la Ciudad de México el 25 de septiembre, plantea trabajos escalonados durante fines de semana. Para quienes viajan este sábado, la clave es revisar los avisos de su trayecto, no asumir un cierre general.

    Las labores comenzaron en agosto y forman parte del mantenimiento de elementos de accesibilidad. Según el comunicado, incluyen retirar pisos y piezas dañadas, nivelar superficies y colocar nuevas guías. El anuncio describe una intervención que sigue en marcha: no informa que los aproximadamente 1,200 metros ya estén terminados ni ofrece una fecha única de conclusión para todo el programa.

    La guía táctil es un elemento de orientación, particularmente relevante para personas con discapacidad visual. Puede entenderse como un camino que se lee con el contacto de los pies o del bastón, en lugar de seguirlo únicamente con la vista. Reparar sus discontinuidades tiene una utilidad distinta a renovar un acabado por apariencia: importa mantener una ruta de desplazamiento reconocible.

    Las tapas de registro también forman parte de la superficie por la que transitan las personas usuarias. El boletín agrupa su rehabilitación con la nivelación del piso y la sustitución de elementos dañados. No detalla el estado individual de cada tapa ni reporta incidentes específicos. Por eso, las cifras corresponden al alcance anunciado de las obras, no a un conteo de accidentes.

    El sistema señala que la ejecución en fin de semana busca reducir las afectaciones al servicio. Esa organización no significa que todas las estaciones permanezcan abiertas durante los trabajos. El documento menciona próximos cierres en ambos sentidos de la Línea 3 y anuncia que la información se distribuirá mediante redes oficiales, pantallas de autobuses y lonas instaladas en sitio.

    Hay una diferencia en la información publicada que conviene tener presente: el encabezado del boletín identifica las líneas 1, 2 y 6, mientras su cuerpo menciona las líneas 1, 2 y 3. Esa inconsistencia no permite presentar una lista definitiva de estaciones afectadas a partir del texto. Tampoco sería correcto convertirla en una suspensión completa de cualquiera de esas líneas.

    Antes de salir, revisa que el aviso corresponda a la fecha de tu viaje, a tu estación y al sentido que utilizarás. Una captura sin fecha o sobre otra etapa de las obras puede llevarte a un cierre que ya cambió. Si tu ruta implica un transbordo, comprueba también el tramo de conexión; no basta con verificar únicamente la estación de salida.

    Si encuentras una intervención al llegar, atiende la señalización y solicita orientación al personal del sistema para identificar el acceso disponible. Para acompañar a una persona que usa bastón o requiere una ruta accesible, pregunta qué apoyo necesita antes de modificar el recorrido. Estas precauciones no sustituyen los avisos operativos, pero ayudan a planear el trayecto sin depender de una suposición.

    ¿El cierre que viste corresponde realmente a tu viaje de hoy? Esa pregunta puede ahorrar una vuelta innecesaria. La noticia confirmada es la rehabilitación de infraestructura de accesibilidad; el detalle operativo debe revisarse por estación y fecha. Una guía táctil útil y un aviso claro cumplen tareas complementarias: permitir que el recorrido sea reconocible y que la decisión de viajar esté informada.

  • CDMX y zona metropolitana enfrentan creciente dependencia del automóvil

    CDMX y zona metropolitana enfrentan creciente dependencia del automóvil

    La incorporación de alrededor de 120 mil vehículos cada año a la Ciudad de México y su zona metropolitana vuelve a colocar el crecimiento del parque automotor en el centro del debate sobre movilidad, particularmente ante una infraestructura vial limitada y los retos que enfrenta el transporte público. La cifra fue expuesta por Nicolás Rosales Pallares, presidente de la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad (AMTM), en el contexto del Día Mundial Sin Auto.

    De acuerdo con el especialista, unos 5.5 millones de automóviles circulan diariamente en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM). El dato no es nuevo: la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAMe) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) habían documentado previamente un parque vehicular diario de esa magnitud y un crecimiento anual cercano a 4 por ciento.

    El problema, de acuerdo con el planteamiento de la AMTM, no se limita al número de automóviles. Rosales Pallares señaló que el aumento sostenido de unidades se relaciona con mayores niveles de congestión, tiempos de traslado más prolongados, consumo de combustible y contaminación. También atribuyó parte de la dependencia del automóvil a deficiencias del transporte público en aspectos como calidad, seguridad, rapidez y cobertura.

    La dimensión metropolitana resulta relevante porque los desplazamientos cotidianos no se limitan a los límites administrativos de la capital. La propia CAMe ha señalado que los flujos de población entre las distintas zonas de la metrópoli confluyen en las mismas vialidades, generando saturación y desplazamientos menos eficientes. La dependencia federal también ha planteado que fortalecer el transporte público metropolitano es una de las alternativas para reducir la presión sobre las vialidades y mejorar la calidad del aire.

    El crecimiento vehicular también representa un desafío ambiental. La Secretaría de Medio Ambiente federal ha advertido que la dinámica de movilidad de la ZMVM tiene efectos tanto sobre la calidad del aire como sobre las condiciones en que se trasladan sus habitantes. Entre las estrategias planteadas por las autoridades se encuentran la movilidad sustentable, la electromovilidad y el desarrollo de alternativas al transporte basado en vehículos de combustión interna.

    En este escenario, el reto para las autoridades no consiste únicamente en ampliar vialidades o controlar el tránsito, sino en generar alternativas que hagan competitivo al transporte público frente al automóvil particular. La normativa capitalina establece que la planeación de corredores y servicios zonales debe considerar el Programa Integral de Movilidad, así como estudios de oferta y demanda antes de su implementación.

    La Secretaría de Movilidad de la Ciudad de México también mantiene programas para renovar unidades del transporte público. En su informe 2024-2025 reportó acciones de sustitución de taxis y apoyos para la adquisición de vehículos híbridos y eléctricos, como parte de las medidas dirigidas a modernizar el transporte público individual.

    El desafío, sin embargo, es de escala metropolitana. Si cada año se suman nuevas unidades mientras persisten recorridos largos, saturación vial y diferencias en cobertura y calidad del transporte colectivo, el crecimiento del parque automotor puede seguir trasladando sus costos al tiempo de viaje, al consumo energético y al ambiente. La propia CAMe ha advertido que una planeación urbana y territorial insuficiente puede contribuir a la saturación de las vías de comunicación.

    Así, la cifra de 120 mil vehículos adicionales por año funciona como un indicador de la presión que enfrenta la movilidad en la capital y los municipios conurbados. Más que un dato aislado, plantea la necesidad de evaluar si la expansión de las opciones de transporte público, la movilidad activa y las alternativas de bajas emisiones avanzan a un ritmo suficiente para atender una metrópoli donde millones de personas se desplazan diariamente.

  • Rehabilitarán carriles del Metrobús en CDMX con obras hasta diciembre

    Rehabilitarán carriles del Metrobús en CDMX con obras hasta diciembre

    El Metrobús anunció la rehabilitación de 62 mil 705 metros cuadrados de carpeta asfáltica y 2 mil 585 metros cúbicos de concreto hidráulico en los carriles confinados de sus siete líneas, como parte de un programa coordinado con la Secretaría de Obras y Servicios (SOBSE) de la Ciudad de México. Los trabajos buscan mejorar las condiciones de circulación y seguridad para las personas usuarias, aunque implicarán modificaciones temporales en algunos puntos del sistema.

    De acuerdo con la información institucional difundida el 14 de septiembre de 2026, las obras estarán a cargo de Metrobús en coordinación con la Dirección General de Infraestructura Vial de la SOBSE. La intervención se desarrollará de forma escalonada para reducir las afectaciones al servicio y evitar, en la medida de lo posible, cierres simultáneos que comprometan la operación de las distintas rutas.

    La Línea 4 concentrará la mayor superficie de rehabilitación de carpeta asfáltica, con 19 mil 226 metros cuadrados, seguida de la Línea 6, con 16 mil 716; Línea 5, con 9 mil; Línea 1, con 7 mil 461; Línea 3, con 6 mil 864; Línea 7, con 3 mil 352, y Línea 2, con apenas 86 metros cuadrados.

    En cuanto al concreto hidráulico, la Línea 1 tendrá la mayor intervención, con 797 metros cúbicos. Le siguen la Línea 4, con 528; Línea 2, con 534; Línea 7, con 400; Línea 3, con 202; Línea 6, con 100, y Línea 5, con 24 metros cúbicos. En conjunto, los trabajos representan 2 mil 585 metros cúbicos de este material.

    La magnitud de las obras refleja el desgaste acumulado que enfrentan los carriles exclusivos por el tránsito cotidiano de las unidades y las condiciones de la infraestructura vial. Sin embargo, el alcance de la rehabilitación también plantea el reto de mantener la regularidad del servicio durante los meses de ejecución, particularmente en corredores con alta demanda y menor disponibilidad de alternativas de traslado.

    Metrobús informó que las intervenciones serán escalonadas y que se comunicará oportunamente a las personas usuarias cualquier modificación en el servicio. Para ello, se utilizarán avisos en los puntos intervenidos, redes sociales y la página oficial del organismo. La estrategia será relevante para que quienes utilizan diariamente el sistema puedan anticipar cambios de circulación, posibles desvíos o ajustes operativos.

    El programa tiene como fecha prevista de conclusión el 31 de diciembre de 2026, por lo que los trabajos se desarrollarán durante los últimos meses del año. La dependencia no plantea únicamente una mejora estética de la vialidad, sino una intervención sobre la infraestructura que soporta la operación cotidiana de uno de los principales sistemas de transporte público de la capital.

    Desde una perspectiva de movilidad, la rehabilitación puede contribuir a reducir riesgos asociados al deterioro del pavimento y a mejorar las condiciones para la circulación de las unidades. No obstante, el resultado dependerá tanto de la calidad y durabilidad de las obras como de la capacidad de las autoridades para coordinar los trabajos sin generar afectaciones prolongadas a quienes dependen del Metrobús.

    La intervención forma parte de las acciones coordinadas entre Metrobús, la Secretaría de Movilidad y la Secretaría de Obras y Servicios de la Ciudad de México, con el objetivo declarado de fortalecer la seguridad y eficiencia del transporte público. La información oficial puede consultarse en los canales institucionales de Metrobús y deberá actualizarse conforme avance cada etapa del programa.

    Fuente: Metrobús / Secretaría de Obras y Servicios de la CDMX