El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) no solo puede influir en la atención, la impulsividad y la organización de las actividades cotidianas. También se ha relacionado con un mayor riesgo de mortalidad, de acuerdo con una revisión sistemática y un metanálisis publicados en línea el 19 de octubre en la revista científica JAMA Network Open.
La investigación, encabezada por Lucy Corrigan, de la Universidad de Liverpool, en Reino Unido, analizó información de casi 16 millones de personas para examinar la relación entre el TDAH y la mortalidad por todas las causas, así como por motivos específicos. Los resultados mostraron una asociación significativa entre este trastorno y un mayor riesgo de muerte, tanto por causas externas como por problemas de salud.
Los autores subrayan que estos hallazgos no significan que todas las personas con TDAH enfrenten el mismo pronóstico. Se trata de asociaciones estadísticas observadas en diferentes estudios, cuyos resultados presentaron una variabilidad considerable. Sin embargo, los datos refuerzan la necesidad de comprender mejor los factores que pueden influir en la salud y la seguridad de quienes viven con este trastorno.
¿Qué encontró el estudio sobre el TDAH y la mortalidad?
Para realizar el análisis, el equipo investigador reunió datos de 19 estudios que, en conjunto, incluyeron a 15 millones 920 mil 970 participantes. A partir de esta información, evaluó la relación entre el diagnóstico de TDAH y la mortalidad por diferentes causas.
Los resultados indicaron que las personas con TDAH presentaban una asociación con un riesgo de mortalidad por todas las causas 71 por ciento mayor que el grupo de comparación. Esta estimación se expresa mediante una razón de riesgo de 1.71.
El análisis también identificó asociaciones con causas específicas. En el caso del suicidio, la razón de riesgo fue de 1.89, lo que representa una estimación 89 por ciento mayor. Para las lesiones intencionales o no intencionales, la razón de riesgo fue de 1.55, equivalente a una estimación 55 por ciento superior. Asimismo, la mortalidad por causas naturales presentó una razón de riesgo de 1.27, es decir, una estimación 27 por ciento mayor.
Estas cifras describen diferencias relativas entre los grupos estudiados, no probabilidades individuales de morir. Por ejemplo, una razón de riesgo de 1.71 no significa que 71 de cada 100 personas con TDAH fallecerán, sino que la medida estadística de mortalidad fue mayor en comparación con la referencia utilizada en los estudios.
Tampoco demuestra que el TDAH, por sí solo, provoque estas muertes. La relación puede estar influida por diversos factores, como las condiciones de salud coexistentes, las circunstancias sociales, los accidentes y el acceso a servicios de atención. Para determinar cómo contribuye cada elemento se necesitan investigaciones adicionales.
El suicidio y las lesiones, entre los riesgos que requieren atención
La asociación más elevada entre las causas específicas analizadas correspondió al suicidio. Este resultado pone de relieve la importancia de que los servicios de salud contemplen las necesidades de las personas con TDAH más allá de los síntomas relacionados con la atención y la hiperactividad.
El trastorno puede afectar distintos aspectos de la vida diaria, como la regulación de los impulsos, la planificación y el manejo de situaciones que requieren atención sostenida. Sin embargo, sus manifestaciones varían entre personas y no deben utilizarse para asumir que alguien con TDAH desarrollará conductas peligrosas o problemas de salud mental adicionales.
La asociación con las lesiones también merece atención, pues incluye acontecimientos intencionales y no intencionales. En este contexto, la identificación temprana de dificultades, el seguimiento clínico y el acompañamiento adecuado pueden ayudar a reconocer necesidades individuales y a reducir riesgos prevenibles.
Los resultados no permiten establecer qué mecanismos explican por completo las diferencias observadas. Por ello, los investigadores consideran necesario seguir estudiando los factores que vinculan el TDAH con la mortalidad y las posibles medidas que podrían mejorar los resultados de salud a largo plazo.
¿Los medicamentos para el TDAH pueden reducir el riesgo de muerte?
Uno de los hallazgos relevantes del metanálisis fue la asociación entre el uso de medicamentos para el TDAH y una menor mortalidad por todas las causas entre las personas diagnosticadas con el trastorno.
En este grupo, la razón de riesgo fue de 0.75, una estimación equivalente a una asociación con 25 por ciento menos de mortalidad en comparación con el grupo de referencia utilizado para el análisis.
No obstante, los autores advirtieron que este resultado se basa en un número reducido de estudios y que todavía hace falta investigar para aclarar la relación. Por tanto, no puede interpretarse como una prueba definitiva de que los medicamentos reduzcan la mortalidad en esa proporción ni como una garantía de protección para todas las personas que los utilizan.
La medicación es una de las herramientas disponibles para tratar el TDAH, pero la elección del tratamiento depende de la evaluación clínica, las características de cada paciente, sus necesidades y la respuesta a las intervenciones. No todas las personas requieren el mismo abordaje y los tratamientos deben ser supervisados por profesionales de la salud.
Corrigan señaló que los resultados ofrecen evidencia inicial de que los medicamentos podrían desempeñar un papel importante en el cuidado de la salud de las personas con TDAH, aunque insistió en que se necesita más investigación para comprender mejor este vínculo.
La investigadora también destacó que la medicación es solo una parte de la atención y que muchas personas se benefician de un tratamiento integral y de apoyo a largo plazo.
La importancia de una atención integral y continua
El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo que puede manifestarse mediante dificultades persistentes para mantener la atención, controlar los impulsos o regular la actividad, en una intensidad que afecta el funcionamiento cotidiano. Sus características y repercusiones varían según la persona, la etapa de la vida y el contexto.
Por ello, la atención no debería limitarse a controlar los síntomas principales. Un seguimiento integral permite valorar otras necesidades, identificar posibles condiciones coexistentes y adaptar las estrategias de tratamiento a cada caso. El acompañamiento psicológico, las intervenciones conductuales, las adaptaciones en el entorno educativo o laboral y, cuando están indicados, los medicamentos pueden formar parte del abordaje.
También es importante que las personas con TDAH tengan acceso oportuno a servicios de salud y reciban orientación sin estigmas. Un diagnóstico no define por completo a una persona ni determina su futuro; permite comprender mejor sus dificultades y buscar apoyos adecuados.
En el caso de las personas que experimentan pensamientos suicidas o se encuentran en una situación de riesgo inmediato, la atención profesional urgente es fundamental, independientemente de que tengan o no un diagnóstico de TDAH.
Un hallazgo relevante, pero todavía con preguntas abiertas
Los autores observaron una heterogeneidad sustancial entre los estudios incluidos, lo que significa que los resultados no fueron uniformes. Las diferencias entre las poblaciones analizadas, los métodos de investigación y las características de cada estudio pueden influir en las estimaciones generales.
Esta limitación obliga a interpretar los resultados con cautela. Aunque el tamaño de la muestra aporta una perspectiva amplia sobre la relación entre el TDAH y la mortalidad, no elimina la incertidumbre ni permite establecer por sí solo una relación directa de causa y efecto.
La investigación abre nuevas preguntas sobre cómo influyen el acceso al tratamiento, las condiciones de salud asociadas y los factores sociales en el bienestar de las personas con TDAH. También destaca la necesidad de estudiar con mayor profundidad el posible vínculo entre la medicación y la mortalidad.
En conjunto, los hallazgos refuerzan la importancia de reconocer el TDAH como una condición que puede requerir atención sostenida y personalizada. El diagnóstico oportuno, el seguimiento clínico y el acceso a tratamientos y apoyos adecuados son elementos fundamentales para atender las necesidades de cada persona, mientras la investigación continúa esclareciendo los riesgos y las mejores estrategias para reducirlos.












